A los 59 años, Pamela Anderson mantiene una actividad física muy diferente de la preparación exigente que muchos recuerdan de su etapa en la televisión. La actriz habló de sus articulaciones hipermóviles y de la importancia que le atribuye a conservar la fuerza muscular, incluso cuando sus días transcurren entre caminatas y tareas de jardinería.
En declaraciones recogidas por la revista estadounidense Grazia, Anderson contó que siempre prestó atención al entrenamiento de su cuerpo. La razón está relacionada con su flexibilidad articular: una amplitud de movimiento elevada no equivale necesariamente a tener músculos fuertes.
Las actividades que forman parte de su rutina cotidiana
Una de las costumbres que describió es salir a caminar por la mañana, incluso cuando las condiciones meteorológicas no son ideales. Se trata de una actividad de bajo impacto que le permite incorporar movimiento sin depender de una sesión de entrenamiento en un gimnasio.
También dedica tiempo a trabajar en el jardín de su propiedad en la isla de Vancouver, Canadá. Las tareas incluyen permanecer de pie, agacharse, desplazarse por el terreno y manipular objetos. Su intensidad varía: no es lo mismo regar plantas que cargar bolsas de tierra, por lo que esa actividad no sustituye automáticamente un plan de fuerza.
La actriz relató, además, que ha realizado ejercicios de resistencia y estiramientos a lo largo de los años. El trabajo muscular ocupa un lugar particular en ese esquema por la hipermovilidad que mencionó públicamente.
Qué significa tener hipermovilidad articular
La hipermovilidad describe articulaciones capaces de moverse más allá del rango habitual. Algunas personas tienen esa característica sin presentar molestias, mientras que otras pueden experimentar dolor, esguinces, inestabilidad o cansancio.
El Servicio Nacional de Salud británico, NHS, explica que cuando existe un síndrome de hipermovilidad, el tratamiento suele concentrarse en mejorar la fuerza muscular y la condición física para proteger las articulaciones. También puede incluir fisioterapia y actividades que desarrollen coordinación y equilibrio.
En estos casos, los profesionales suelen prestar atención a cómo se controla el movimiento. Forzar repetidamente la articulación hasta su máximo recorrido no es un objetivo conveniente para quien ya tiene una movilidad excesiva y presenta síntomas.
Cómo adaptar la actividad física a una mayor flexibilidad
Para una persona con hipermovilidad que experimenta molestias, un programa puede comenzar con ejercicios de poco impacto y progresar según la tolerancia individual. Caminar, nadar o andar en bicicleta son posibilidades mencionadas por organismos sanitarios.
El fortalecimiento progresivo de piernas, espalda, hombros y zona media puede ayudar a mejorar la estabilidad, siempre con cargas y recorridos adecuados. También importa descansar si una actividad provoca dolor y consultar cuando aparecen lesiones repetidas o articulaciones que se salen de lugar.