La película Rambo de 2008, dirigida y protagonizada por Sylvester Stallone, fue elegida como la segunda producción de acción más violenta de todos los tiempos según una clasificación del portal especializado Collider. El largometraje superó a clásicos del género al retratar ejecuciones a quemarropa y desmembramientos en pantalla.
La cuarta entrega de la franquicia se ubica únicamente por detrás del filme indonesio La noche nos persigue en una lista que incluye títulos como Redada asesina y Kill Bill. La trama sigue al personaje en una misión para rescatar a misioneros estadounidenses secuestrados por militares en Birmania.
¿Cómo recibió la crítica a Rambo, la película más violenta de Stallone?
Pese a que la crítica especializada le otorgó un 38 por ciento de valoraciones positivas en el sitio Rotten Tomatoes, el público respaldó la obra en salas. La producción recaudó 113 millones de dólares a nivel mundial sobre un presupuesto inicial de 50 millones.
El propio Sylvester Stallone reconoció la crudeza del rodaje y definió el proyecto como el trabajo del cual se siente más orgulloso en su carrera. Al recordar las reacciones generadas por las imágenes, el cineasta sostuvo que “es la mejor película de acción que he hecho jamás porque es la más honesta, pero me criticaron duramente porque la película es muy violenta. Y es violenta. Es horripilante”.
En esa misma línea, el actor confesó que durante la fase de posproducción “nunca pensé que llegaría a los cines”. La dureza de las secuencias llevó a los analistas a calificarla como “una de las películas de acción comercial de Hollywood con un nivel de violencia sin precedentes en la historia”.
¿Por qué Birmania prohibió Rambo y cómo cambió la saga?
El reflejo del conflicto armado provocó que el gobierno militar de Birmania prohibiera la venta y distribución del largometraje en formato doméstico en todo su territorio. Las autoridades dieron órdenes estrictas a los comerciantes de discos para impedir la circulación de la obra.
Lanzada 26 años después de la entrega original de 1982, la película marcó un contraste drástico con el tono inicial de la franquicia. La intensidad visual del filme de 2008 superó los niveles de violencia de sus secuelas previas y precedió al cierre definitivo de la saga en 2019 con Rambo: la última cacería.