Cada vez que una persona decide ordenar un placard, un dormitorio o la cocina, suele comenzar exactamente de la misma manera: vacía absolutamente todo. Durante unos minutos parece una buena idea, pero poco después la casa queda más desordenada que antes y el cansancio termina ganando la batalla.
Según la organizadora profesional Dana K. White, autora del libro Decluttering at the Speed of Life, ese es precisamente el error que hace que muchas personas abandonen el proceso antes de terminarlo.
Para la especialista, el problema no está en la falta de voluntad, sino en un método que genera un enorme agotamiento mental desde el primer momento.
El error que genera más desorden del que había
White sostiene que sacar todas las cosas de un placard o de un ambiente produce un "caos visual" que obliga al cerebro a tomar cientos de decisiones en muy poco tiempo.
Cada objeto requiere preguntarse dónde va, si realmente se usa, si vale la pena conservarlo o si debería donarse. Esa acumulación de decisiones provoca fatiga mental y hace que muchas personas posterguen la tarea o vuelvan a guardar todo como estaba.
Por eso recomienda evitar las grandes montañas de objetos sobre la cama o el piso y trabajar de otra manera.
El método que propone Dana K. White
Su sistema consiste en tomar un solo objeto por vez y decidir inmediatamente cuál es su lugar definitivo. Si pertenece a otro ambiente, debe llevarse en ese mismo momento. Si va a donación o descarte, también debe salir de la habitación sin esperar a formar pilas.
Otro de sus conceptos más conocidos es que los cajones, estantes y placards son "contenedores", no espacios infinitos. Cuando se llenan, el exceso debe salir para que el sistema siga funcionando.
La propuesta puede parecer más lenta al principio, pero evita el agotamiento, reduce las interrupciones y permite ver avances concretos desde los primeros minutos.
Para White, ordenar una casa no consiste en mover objetos de un lado a otro, sino en tomar mejores decisiones, una por una, hasta que cada cosa encuentre el lugar donde realmente pertenece.