La mendocina Keila Luna expresó en "Encendidos", el programa de Aconcagua Radio su disgusto por la forma en que se desarrolló el casting de Popstar 2026, al considerar que la instancia de baile no permitió evaluar realmente su capacidad vocal. Además, la cantante cuestionó las condiciones de la audición realizada al aire libre.
El regreso de Popstar a la pantalla de la televisión argentina en este 2026 se ha convertido en un fenómeno indiscutible, alimentado por el impacto inmediato y la viralización en las redes sociales. Con la conducción de Nico Vázquez y un jurado integrado por Nicki Nicole, Angelita Torres y el productor mexicano Charlie Fernández, el programa promete revivir los hitos que en 2001 y 2002 marcaron un antes y un después en la cultura popular con el nacimiento de Bandana y Mambrú. Sin embargo, detrás del brillo de la edición, la música y las cámaras, se esconde una maquinaria multitudinaria que despierta profundas críticas por parte de sus participantes.
Keila Luna, una joven cantante oriunda de Mendoza, vivió en primera persona esta experiencia y decidió romper el silencio en diálogo con Aconcagua Radio. Su historia comenzó de manera fortuita una noche en su casa: "Estaba ahí como 'bueno, yo queriendo ser artista'. Mi camino a querer cantar ha sido un poco difícil porque yo no me dedicaba a esto", confesó. Tras enviar un video horizontal de 30 segundos interpretando Brindis de Soledad Pastorutti a capela en la plataforma de Telefe, el destino casi le juega una mala pasada: el correo de confirmación para la siguiente etapa quedó atrapado en su bandeja de spam. "En realidad fue muy loco porque yo no no lo había visto el mensaje", confiesa Keila. Por fortuna, dos semanas más tarde, la producción la contactó vía WhatsApp.
De cantar a capela a bailar bajo el frío
La cita presencial tuvo lugar en Buenos Aires durante el fin de semana largo del 9 de julio. El escenario fue un estadio de tenis, donde miles de jóvenes se congregaron formando filas de varias cuadras desde las 10 de la mañana hasta las 7 de la tarde. Tras firmar un contrato de estricta confidencialidad que les prohibía subir cualquier contenido a las redes sociales bajo el riesgo de arruinar el estreno del programa, las participantes ingresaron al predio, donde recibieron una pulsera con un número de zona del uno al seis.
Allí se produjo la primera gran contradicción del certamen: mientras las zonas del uno al cinco estaban destinadas al canto, la zona seis era exclusiva de baile. A Keila le tocó esta última. "A mí me tocó bailar. Mi fuerte tal vez no es bailar, pero me preparé un montón para eso", relató la mendocina. No obstante, las condiciones de la audición estuvieron lejos de ser las ideales. Según denunció, la prueba se realizó al aire libre, bajo temperaturas bajísimas, con grupos de aproximadamente 50 chicas realizando la coreografía en forma simultánea.
La crítica al reality show
Para Luna, la evaluación en la zona de baile careció de la rigurosidad artística esperada en un concurso enfocado en la voz: "Honestamente no me vio nadie porque éramos 50 chicas bailando a la vez. Eran solo dos personas que miraban a quién quedaba. A mí nunca nadie me vio y a un montón de chicas tampoco. La verdad era muchísimo talento el que había". "Fue un poco injusto para las que nos tocó esa zona, que no nos hayan visto y ni siquiera nos hayan escuchado cantar".
La cantante no dudó en señalar las prioridades de la producción, diferenciando el arte de las exigencias del rating: "Al ser un programa de televisión y al ser un reality, se usó a muchísima gente. Yo creo que si era un programa de canto, era imposible que no te escucharan cantar".
De las más de 10,000 postulantes virtuales que enviaron su demo en todo el país, solo 3,000 accedieron a la instancia presencial en el estadio y apenas 260 lograron avanzar a la siguiente fase del reality.
El camino no termina: show solista en diciembre
Pese a la frustración y la crudeza del rechazo televisivo, Keila Luna se trajo consigo un aprendizaje vital y la convicción de que su sueño sigue intacto. "Más allá de no haber quedado, lo mejor que te podés llevar es la experiencia y saber que no estás lejos de cumplir tu sueño", reflexionó.
Firme en su decisión de continuar construyendo su carrera musical de manera independiente, Luna envió un mensaje de aliento a otros artistas emergentes: "Obviamente, a mí en este casting me dijeron que no, pero no es ni la primera ni la última vez que me van a rechazar. Además, eso no define mi talento. Siempre hay que ir por ello".
Actualmente, la mendocina se encuentra abocada en la preparación de su primer show solista programado para lanzarse en diciembre de este año. Sus novedades y música pueden seguirse en su cuenta de Instagram bajo el usuario @KeilaLuna1, un espacio donde la voz, esta vez, sí será escuchada.
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