La expectativa era enorme y la realidad estuvo a la altura. Ante un Frank Romero Day completamente colmado, Los Fabulosos Cadillacs sellaron su esperado regreso a Mendoza luego de casi una década de ausencia. El grupo liderado por Vicentico y Flavio Cianciarulo repasó su potente repertorio que incluyó clásicos ochenteros y noventeros como “Matador”, “Vasos vacíos”, “Mal bicho” y “Siguiendo la luna”, en el marco de su LFC Tour 2026 40 Aniversario, la gira mundial con la que la banda recorre escenarios de América Latina, Estados Unidos y Europa.
“Qué alegría inconmensurable poder volver a este escenario después de tanto tiempo. Somos muy felices”, exclamó el cantante de la banda, mientras el fervor de la gente silenciaba su voz.
Fotos: Ramiro Gomez
La jornada comenzó pasadas las 20 del sábado, bajo un cielo despejado y una temperatura tan agradable como primaveral. Los encargados de encender la noche fueron los músicos locales Gisel, quienes dejaron el clima ideal para el plato fuerte de la noche.
Cuando faltaban 20 minutos para las 22, las luces del Teatro Griego se apagaron y el rugido del público le dio la bienvenida a la legendaria banda que había pisado suelo mendocino por última vez en el 2017, a cargo del cierre de la Fiesta Provincial de la Cerveza.
El grupo liderado por Vicentico y Flavio Cianciarulo repasó su potente repertorio que incluyó clásicos ochenteros y noventeros como “Matador”, “Vasos vacíos”, “Mal bicho” y “Siguiendo la luna”,
Fotos: Ramiro Gomez
Con el poderoso bajo de Flavio Cianciarulo, la banda arrancó el show con Intro SRF Astral, para luego darle paso al clásico de la época de los ochenta “El genio del Dub”, que encendió al público en el que había presentes de todas las edades. La formación también tuvo a dos grandes talentos: Astor Cianciarulo y Florián Fernández Capello, hijos de los líderes de la banda, quienes se lucieron en batería y guitarra, demostrando que llevan en su sangre el mismo talento.
El magnetismo de los líderes y el pogo mendocino
A partir de allí, el repertorio fue un viaje sin escalas. Pero sin dudas, el gran momento de la noche llegó de la mano de “Calaveras y Diablitos”, donde el público se unió en una sola voz para entonar la letra en una mezcla de añoranza y nostalgia noventera.
Fue entonces cuando Vicentico frenó un momento para saludar al Teatro lleno e interactuar con los asistentes, que, aunque en su mayoría eran del Gran Mendoza, también contaba con gran presencia de fanáticos sanjuaninos y del sur de la provincia.
“Qué alegría inconmensurable poder volver a este escenario después de tanto tiempo. Somos muy felices”, exclamó el cantante de la banda, mientras el fervor de la gente silenciaba su voz. A lo que entonces agregó: “Muchas gracias por venir hoy, estamos honrados”. Por su parte, el Sr. Flavio aportó la habitual dosis de energía y pulso demoledor desde el bajo, complementado por una sección de vientos y percusión que sonó impecable.
Tanto los fanáticos de la primera época de la formación, así como como las nuevas generaciones que los veían por primera vez disfrutaron de un show que no descuidó detalles.
Fotos: Ramiro Gomez
Uno de los puntos más emotivos del recital se vivió cuando con un solo de bajo, el público entonó las estrofas del Himno Nacional Argentino las cuales se escucharon vibrantes en la acústica natural del Romero Day tiñendo las gradas con las luces de los celulares.
Otro momento cúspide se vivió de la mano de la conocida canción "Padre Nuestro" que puso a bailar a todos los presentes y que retumbó hasta los cerros del Parque General San Martín, donde una gran cantidad de presentes disfrutaron del show.
Sin embargo, el pogo más grande de la noche se desató cuando, tras un falso saludo de despedida, los músicos regresaron para deleitar con "Matador".
Los hijos de Vicentico y Flavio, la nueva generación de los LFC
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue ver a Florián, el hijo de Vicentico y Valeria Bertucelli, quien estuvo a cargo de la guitarra durante toda la noche, cantó junto a su padre “Carnaval toda la Vida” y hasta cantó solo una parte de la clásica canción a cargo del cierre “Vasos Vacíos”.
Por su parte, Astor, el mayor de los hijos de Sr. Flavio, se lució alternando entre la batería y la percusión que compartió con Gustavo "Tano" Martelli, mientras en el escenario una enorme foto homenajeaba a su histórico y querido percusionista Gerardo "Toto" Rotblat, quien falleció en 2008.
El pogo más grande de la noche se desató cuando, tras un falso saludo de despedida, los músicos regresaron para deleitar con "Matador".
Fotos: Ramiro Gomez
Un cierre a pura emoción
Luego de dos horas exactas de recital, la banda se despidió a puro baile con “No me sentaría en tu mesa” cantado con toda la alegría y euforia de Sr. Flavio, que hizo saltar a todo el público en un masivo pogo de despedida.
Tanto los fanáticos de la primera época de la formación, así como como las nuevas generaciones que los veían por primera vez disfrutaron de un show que no descuidó detalles. Los Fabulosos Cadillacs demostraron por qué, a 40 años de sus primeros pasos, siguen siendo una pieza fundamental del ADN musical de nuestro continente. La espera fue larga para volver a verlos en Mendoza, pero el reencuentro de la noche del sábado valió cada año de ausencia.