Este jueves 17 de julio se estrena en Netflix la esperada segunda temporada de "División Palermo", la serie creada y protagonizada por Santiago Korovsky que revolucionó la comedia argentina con su humor incómodo, su mirada corrosiva sobre la corrección política y su particular enfoque inclusivo.
La producción de K&S Films, ganadora del Emmy Internacional y múltiples galardones nacionales, redobla la apuesta y se mete de lleno en el terreno del espionaje y la política, sin dejar de cuestionar cómo la sociedad trata a las minorías.
“La expectativa que generó la primera temporada fue muy fuerte y queríamos renovarnos sin perder la esencia de la serie”, reconoció Korovsky en diálogo con Clarín. “Sentíamos que teníamos que estar a la altura. Me generaba bastantes nervios. En algún momento pensé que fallábamos y, de hecho, se nos complicó bastante la escritura del final, hasta que apareció”.
La nueva temporada de la serie
En esta nueva entrega, la Guardia Urbana inclusiva creada en la ficción por el poder político porteño deberá enfrentar la amenaza de ser desmantelada en plena campaña electoral. Felipe Rozenfeld, el personaje de Korovsky, es reclutado por los Servicios de Inteligencia para infiltrarse en una banda criminal que opera desde una cafetería hipster: el Cuero Café. La organización está liderada por Milton, interpretado por Juan Minujín, una de las grandes incorporaciones de esta temporada junto a Alejandra Flechner, Inés Efron, Esteban Bigliardi, Guillermo Arengo y Martín Piroyansky.
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La serie sigue mostrando un abanico de personajes que representan distintas minorías: personas con discapacidad física y sensorial, una chica trans, un inmigrante boliviano, un joven de baja estatura, y ahora también una chica con autismo y un chico con síndrome de Down. Lejos de estereotipos, Korovsky apuesta por un humor ácido que pone el dedo en la llaga, sin caer en lo solemne ni en la burla.
“El límite es no reírse de una vulnerabilidad y de algo que una persona no puede cambiar: que se vuelva un objeto de burla. Pero tampoco queríamos ser demasiado solemnes y pensar que todas las personas con discapacidad son seres de luz: eso es infantilizante”, afirma el creador. Y revela que muchos de los chistes más “picantes” surgieron de los propios actores: “Nos formamos mucho para entender qué chistes podíamos hacer, y sobre todo para que ellos mismos nos ayudaran a pensarlos. Y ellos mismos nos decían: ‘Vayamos más al límite’”.
Lo nuevo de Netflix y Korovsky
Santiago Korovsky, que hoy atraviesa una etapa de alta exposición pública por el éxito de la serie y por su relación con la actriz Celeste Cid, también se toma tiempo para reflexionar sobre el amor y su impacto en el proceso creativo. “El amor siempre es algo que nos hace bien y nos vuelve mejores en todo sentido. Pero también nos hace más vulnerables. El amor tiene a veces su dosis de sufrimiento, pero es algo que inspira, y también en el humor”, dice. Y aclara que aunque conoció a Cid cuando terminaba de escribir la temporada, ese vínculo quizá sí se note en sus proyectos futuros.
Sobre cómo transita la fama y la presión de sostener un fenómeno cultural, Korovsky admite: “Me cuesta tanta exposición: no es lo que más me gusta de mi trabajo. Yo trato de no hacer muchas entrevistas, para preservar mi pareja con Celeste, y también trato de no estar subiendo cosas a las redes todo el tiempo. Quiero tener una intimidad por fuera de todo esto”.
Para sobrellevarlo, asegura que hace mucha terapia y que, como parte de su autocuidado, desinstala las aplicaciones de redes sociales cuando puede. “Trabajar tanto con el celular genera una adicción y una ansiedad muy alta. Ahora tuve que volver a instalarlas para promocionar el estreno de esta segunda temporada. Entre desinstalarlas y volverlas a instalar, voy tratando de sobrevivir”.
El regreso de División Palermo llega con nuevas subtramas y desafíos narrativos. Además de continuar el romance entre Felipe y Sofía (Pilar Gamboa), la serie retoma hilos sueltos de la primera temporada, como un bolso de dinero perdido por la mafia coreana y la expansión de nuevas Guardias Urbanas en distintos barrios. “Todo eso fue sembrado al final de la primera parte. ¿Cómo hacemos un engranaje, con cinco líneas, para no ser mamarrachos? Fue todo un desafío generar coherencia con todo esto sin perder a la Guardia Urbana como equipo”, resume Korovsky.