26 de septiembre de 2026 - 17:45

Entramos al jardín de Zaira Nara: 153 m² de paisajismo, flores blancas y una pileta rodeada de ladrillos antiguos

El jardín de Zaira Nara fue intervenido sobre 153 m² con diseño de estilo rústico y de campo, flores blancas, madera natural y una pileta qte suma al paisaje.

El jardín de Zaira Nara fue pensado como una extensión natural de su casa, con una propuesta de paisajismo que combina vegetación, materiales rústicos y una estética cuidada. El proyecto abarcó 153 m² de intervención y buscó respetar el carácter de campo de la vivienda, con flores blancas y una pileta integrada al entorno.

La intervención estuvo a cargo de Herbario Estudio, que trabajó tanto en el exterior como en distintos sectores interiores de la propiedad. Uno de los puntos centrales fue conservar y poner en valor el suelo de ladrillo antiguo que ya existía alrededor de la pileta, para que el nuevo diseño se integrara con la arquitectura de la casa.

Un jardín de 153 m² pensado para conectar con la naturaleza

El proyecto de paisajismo se diseñó teniendo en cuenta el fuerte carácter rústico y de campo de la casa. En lugar de transformar por completo el espacio, la propuesta buscó acompañar la arquitectura existente con vegetación y materiales naturales que mantuvieran esa identidad.

La intervención alcanzó los 153 metros cuadrados y también contempló sectores interiores y el balcón principal en una segunda etapa. Allí se incorporaron macetas de barro artesanales y ejemplares de gran tamaño, llevando la presencia de la naturaleza más allá del jardín.

Flores blancas y canteros que acompañan el paisaje

Uno de los detalles que más se destaca es el predominio del blanco en la floración. Los canteros fueron ubicados de manera estratégica para acompañar un cerco de madera natural, mientras las plantas crecen y se integran visualmente con esa estructura.

La elección no fue casual el mismo color que aparece en distintos ambientes de la casa también se trasladó al exterior. De esta manera, las flores aportan luminosidad y delicadeza, pero sin romper con la estética rústica que caracteriza al espacio.

La pileta conserva el encanto de los ladrillos antiguos

La pileta ocupa un lugar central dentro del jardín y fue integrada al proyecto de paisajismo sin perder los elementos que ya formaban parte de la propiedad. Para sus terminaciones se tuvo especialmente en cuenta el suelo de ladrillo antiguo preexistente, uno de los detalles que le aporta personalidad al exterior.

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El material genera un contraste cálido con el verde de las plantas y las flores blancas que rodean el sector. Así, el área de la pileta no queda aislada del resto del jardín, sino que forma parte de una composición donde conviven vegetación, madera y ladrillo.

El estilo natural que también llegó al interior de la casa

El proyecto no quedó limitado al jardín. En una segunda etapa, el estudio también trabajó sobre el paisajismo interior y el balcón principal, donde se sumaron grandes plantas y macetas de barro realizadas de manera artesanal.

La propuesta mantiene una misma idea en todos los espacios: utilizar materiales y especies que aporten calidez sin sobrecargar los ambientes. El resultado es un jardín que funciona como una continuidad de la casa y refuerza el vínculo de Zaira con los espacios verdes.

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