Carlos Puebla: el poeta que fue funcionario de Lencinas y sus Resonancias de epopeya

Fue un abogado y poeta mendocino que aportó una obra interesante para el género de cuño patriótico. Además, fue muy amigo de Leopoldo Lugones, de quien propició visitas a Mendoza.

A un siglo de la muerte de José Néstor Lencinas, el gobernador populista
A un siglo de la muerte de José Néstor Lencinas, el gobernador populista

Carlos Martín Puebla es un abogado, poeta y político mendocino, nacido en 1878 y fallecido en 1964. No contamos con mayor información sobre su obra literaria; solo sabemos que publicó un tomo de Poesías bartrinescas (sin fecha ni lugar de edición), además de Tus ojos, otro libro aparecido también sin datos editoriales. En 1953, Gildo D’Accurzio publicó sus versos patrióticos titulados Resonancia de epopeya, un volumen dividido en dos partes: “Canto secular a Mendoza y la Gesta Libertadora” y “Glorias y figuras ilustres de la Argentinidad”, que le ha valido un lugar si no relevante al menos digno dentro de la poesía mendocina de cuño patriótico.

Algo más sencillo resulta encontrar referencias sobre su actuación pública, ya que militó en el partido lencinista mendocino, lo que explica la inclusión en la segunda parte de Resonancias…, como figuras ilustres, a Leandro N. Alem y José Néstor Lencinas.

Gimena Iriart Gabrielli, quien ha historiado el período lencinista en Mendoza en varios documentos, nos aporta varios datos sobre el desempeño de Puebla al frente del ministerio de gobierno de Lencinas. Por ejemplo, participó en la discusión de una ley de legislación laboral, una de las herencias más destacadas del lencinismo al lograr la sanción de la jornada máxima de ocho horas, y que incluía algunas disposiciones relativas al trabajo de los obreros de viña. En el contexto de esa discusión, Puebla declaró que “es preferible que los capitalistas sufran un poco y se hagan menos ricos, con tal que el pueblo sea más feliz” (DSCD, Tomo 1, 03/07/1918, p. 58, dato aportado por Iriart Gabrielli, G. “Más allá de la legislación social en tiempos lencinistas: tensiones y consensos en la agenda legislativa”, en: Estudios Sociales, revista universitaria semestral, año XXXII, n° 64, Santa Fe, Argentina, Universidad Nacional del Litoral, enero-junio, 2023).

También Andrés Abraham recuerda que “Lencinas presentó en septiembre de 1919 un proyecto de ley electoral, cuya elaboración correspondió a su ministro de gobierno, el abogado Carlos Puebla. En el mensaje que acompañaba la nota de elevación del proyecto la cuestión del sistema electoral ocupó un lugar central” (”Un estatuto para la ‘gauchocracia’. El lencinismo y las reformas a la legislación electoral mendocina (1920-1927″, en Prohistoria, núm. 37, 1-31, 2022).

Sabemos asimismo que “La prórroga de las elecciones para renovar el Poder Ejecutivo Provincial para fines de 1921 fue la oportunidad para la eclosión de numerosos mítines de protesta. El más importante de ellos organizado por la UCRL se dio cita en calle Córdoba y San Martín durante el cual hablaron los candidatos a la gobernación y también Leopoldo Suárez, Clodomiro Soto, Carlos Puebla y Ricardo Higginson” (Iriart Gabrielli, G. “Las prácticas políticas de la Unión Cívica Radical Lencinista en el espacio público mendocino, 1918-1928″ Anuario IEHS 38(1) 2023, 27-50, p.44).

Finalmente, el pliego de Carlos Puebla, en 1924 y posteriormente, el de Carlos Washington Lencinas fueron impugnados por el Senado Nacional, en medio de una ofensiva contra el irigoyenismo y los radicalismos disidentes de Mendoza y San Juan (cf. Historia política del Senado de la nación Argentina, de Norberto Galasso y Mara Espasande, 2023).

Puebla participó además en la comisión oficial que dio la bienvenida a Leopoldo Lugones en su visita a la provincia, en 1923. Esta comisión estaba integrada por destacados intelectuales como Juan Agustín Moyano, Cicerón Aguirre, Ataliva Herrera, Manuel Zuloaga, Carlos Saá Zarandón, Alfredo Goldsack Guiñazú, Severo Gutiérrez del Castillo, Ricardo Ciro Higginson, Luis Orduña y Moral, Manuel Lugones, Antonio García Pintos, René Zapata Quesada y Juan Carlos Lucero, junto con el presidente del Círculo de la Prensa y los directores de los diarios locales. Según informa Patricia Barrio de Villanueva, “La comisión nombró como presidente a Carlos Puebla, ministro de gobierno” (Revista de Literaturas Modernas, Vol. 47, Nº 1, ene-jun 2017, p. 34).

En cuanto a la obra de Puebla, Resonancias de epopeya (1953), la primera parte se compone de dieciséis poemas que reconstruyen la historia de Mendoza desde sus orígenes, a partir de una geografía celebrada en términos retóricos, casi locus amoenus surgida al amparo de la mole andina.

El paisaje presentado es, entonces, bastante convencional: “profundos valles apacibles / […] verdes planicies y colinas / […] caminos arbolados” (p. 9), aunque no falta la nota distintiva dada por “el tablero de sus viñas”; en suma, la consabida “postal” del oasis mendocino: “prados, plantíos y vergeles / que sustentan tus aguas y tus climas, / labrando la riqueza de tus hijos / y la ventura inmensa de tus días” (p. 9).

En cuanto a la ciudad fundacional, analogada a la Roma antigua, su evocación sirve para amalgamar la herencia huarpe en su faz agrícola –”autóctonos cultivos […] / fruto genuino del trabajo indígena”- y el ímpetu colonizador de los “capitanes […] / que después de abatir al bravo Chile / en homérica lid que al mundo admira / cruzaron de los Andes las alturas / por los caminos que trazara el Inca” (p. 11).

Se recuperan a continuación distintos episodios de la gesta sanmartiniana, con lo que esta primera parte del libro adhiere a la construcción arquetípica de una imagen de Mendoza como “ciudad heroica”, a través de una serie de términos laudatorios que reiteran los poemas: “Mendoza, “a quien no abaten las catástrofes” (p. 7); “la inmortal” (p. 7); “tierra insigne / en tu mansión de majestad olímpica” (p. 9); “intrépida y magnífica” (p. 9) …

Por cierto que la figura central evocada es la de San Martín, “genial predestinado”, el héroe que constela los consabidos epítetos; “Cóndor / revolando en círculos, las alas tensas”; “paladín excelso”; “perínclito estratega” (p. 21). Igualmente, se menciona a algunos de sus colaboradores, como Fray Luis Beltrán, quien merece una semblanza más detallada en la segunda parte.

Entre las “Glorias y figuras ilustres” evocadas en el apartado final figuran tanto próceres de la Independencia, de primera y segunda línea, como los políticos ya mencionados. También celebra a algunos escritores, como Leopoldo Lugones, posiblemente compuesto en relación con su venida a Mendoza.

Algunos son, efectivamente, “poemas de circunstancias, en tanto el epígrafe que los antecede memora las ocasiones en que fueron compuestos. Así, el titulado “Al Dr. Leandro N. Alem” indica “En su velada cívico-funeraria. Paraná” (p. 78).

Se advierte en todo el libro la versación histórica del autor y su afán por componer, con un fuerte sustento documental, una historia arquetípica de valor didáctico. Esta finalidad, unida al estilo de resonancias neoclásicas, con sus apóstrofes, referencias mitológicas y lenguaje altisonante, versificación medida y cuidado formal, obedecen a la concepción de la historia como “magistra vitae”.

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