11 de diciembre de 2012 - 00:28

España, en vilo, ante un efecto contagio

La dimisión anunciada del primer ministro italiano, Mario Monti, bastó ayer para reactivar los temores sobre la fragilidad de la economía española, recordando que aún no está descartada la eventual necesidad de un rescate a un país sumido en la recesión.

"Hoy lo estamos viendo, estamos viéndolo con el caso de Italia, cuando surgen dudas sobre la estabilidad política de un país próximo a nosotros como es Italia, inmediatamente nos contagia", reconoció el ministro de Economía español, Luis de Guindos, en declaraciones a la radio pública RNE.

Tras el anuncio el sábado por Monti de su intención "irrevocable" de dimitir una vez aprobados los presupuestos italianos, la presión de los mercados se incrementó de nuevo sobre España, cuarta economía de la Eurozona.

Ayer por la mañana, el país debía pagar 5,616% para financiarse a diez años y su prima de riesgo -la diferencia entre el interés exigido a España por el bono a diez años y lo que paga Alemania- subía a 430 puntos frente a los 412 del viernes.

"Todo lo que es considerado como sorpresa e incertidumbre sobre los mercados tiene consecuencias sobre la prima de riesgo española porque la situación es extremadamente frágil", explicó Javier Castillo, analista de la firma Natixis.

Tras superar los 600 puntos este verano boreal, la prima de riesgo española se había relajado tras el anuncio en agosto por el Banco Central Europeo (BCE) de un programa de compra de deuda de los países más débiles, entre ellos España e Italia.

No obstante, para Gilles Moec, analista de Deutsche Bank, España "podría estar llegando al límite de la 'intervención virtual', por la que la mera posibilidad de una intervención del BCE garantiza financiación a un coste aceptable".

Para activar dicho mecanismo, el BCE exige que los Estados hagan una solicitud formal de ayuda a la eurozona, sobre la que España sigue sin decidirse.

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