Moviéndose para entrar en calor, unos 40 hombres esperan en la calle de madrugada a que alguien los contrate por unos pocos euros pagados en negro, una práctica en alza en una España donde la economía sumergida representa 25% del PBI.
Moviéndose para entrar en calor, unos 40 hombres esperan en la calle de madrugada a que alguien los contrate por unos pocos euros pagados en negro, una práctica en alza en una España donde la economía sumergida representa 25% del PBI.
"Muchos habíamos trabajado con contrato para buenas empresas, pero ahora ya sólo nos queda esto", se lamenta Carlos González, un peruano de 35 años que emigró a España en 2004 y prosperó en la construcción hasta que la burbuja inmobiliaria estalló en 2008.
Como todos los días, Carlos llegó a las 6 de la mañana a la Plaza Elíptica de Madrid, donde frente al ya célebre Café Yakarta se reúnen a diario albañiles, electricistas, plomeros, a la espera de algún contratista.
"Te toman y te pagan al día, no te contratan con presupuesto", afirma Viorel Draghici, de 40 años, un albañil rumano que explica haber hecho recientemente una renovación, valorada en mil euros, durante cuatro jornadas pagadas 50 euros en negro, sin derecho a seguridad social ni a prestación de desempleo.
Y puede sentirse afortunado, porque "por una jornada entera en general te dan 25 o 30 euros", dice Gani Saroj, marroquí de 40 años, mientras un compañero vende café caliente de un termo a estos hombres que se protegen con gorros y bufandas del frío invernal y una lluvia incipiente.
Según un informe del sindicato de técnicos de Hacienda Gestha, la actividad no declarada en España aumentó una media de 15.000 millones de euros anuales desde 2008, para alcanzar casi 253.000 millones en 2012, un 24,6% del PBI.
En una estimación aproximada, el Estado perdió así 85.000 millones de euros en impuestos sólo en 2012.