Asumió Adriana García, como nueva rectora de la Universidad Nacional de Cuyo. Sin embargo, algo que fue notorio, lo constituyó la ausencia total del gobernador Alfredo Cornejo, de la vicegobernadora Hebe Casado, y, sobre todo, del ministro de Educación Tadeo García Zalazar.
Si bien algunos de los funcionarios ausentes dieron alguna explicación en vista del faltazo, por más que se trate de enmendar un gravísimo error, la falta ya fue cometida.
La universidad no es un ente político, y aunque algunos de sus directivos ganadores de los nuevos puestos, no coincidan políticamente con las actuales autoridades provinciales, no puede hacerse ese vacío que ha creado un enorme ruido en la sociedad.
Por más que las distintas autoridades sean de partidos políticos opuestos, el gobierno o la universidad, no tienen nada que ver con la política partidaria. Y causa un enorme dolor en la sociedad, observar que las distintas ideas políticas se interpongan en las instituciones, que deben ser para todos y no solo para algunos que comulguen con las ideas políticas de los dirigentes.
La Universidad es para todos, no para algunos que comulguen con algún partido. Y ese vacío institucional le hace mal a todos.
* Osvaldo Enrique Arriaga. Abogado.