Locomóvil, esa rara máquina a vapor

A los rivadavienses o al menos a los que pasamos todos los días por calles Güemes y Chañar nos parece algo común, que está ahí porque alguien lo puso, algo que hace más “bonito” ese lugar.

El cartel dice caldera a vapor, ex Bodega Gargantini, pero sabemos que las calderas en su gran mayoría y sin entrar en detalles técnicos, no tienen ruedas.

Ahí comienza esta búsqueda de saber que es realmente esa máquina. Gracias a las actuales herramientas informáticas en poco tiempo supe que esa máquina a vapor se llama locomóvil o vapor con ruedas y es nada menos que el antecesor de la máquina primordial del trabajo agrícola: el tractor.

Los locomóviles o vapores móviles surgieron a finales del siglo XIX con el devenir de la revolución industrial, y estos motores a vapor fueron los encargados de entregar la energía mecánica para mover maquinaria de bodegas y hasta para el arado de las grandes superficies cultivadas y de esa forma bajar costos y los tiempos que llevaban estos trabajos. Su funcionamiento: la caldera calienta el agua y el vapor generado mueve un pistón que a través de una biela moviliza una rueda exterior, que es la encargada de entregar la energía mecánica.

En el caso del locomóvil de Rivadavia fue fabricado por la firma Ruston, Proctor&Co que se ubicaba en Lincoln, Inglaterra. Se dice que en muchos casos venía personal de fábrica para enseñar a los operarios su funcionamiento y dataría de los primeros años de 1900. Aclaremos que en esa época era tecnología de punta y estas máquinas trabajaron hasta la llegada de la energía eléctrica a los establecimientos industriales.

Por lo cual ya serían 4 los locomóviles registrados en Cuyo, testigos de un pasado vitivinícola que vale la pena resaltar y es parte de nuestro patrimonio cultural.

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