Hace semanas nos volvimos a horrorizar por un caso de “gatillo fácil” contra un menor esposado.
Gatillo fácil: "se dice de persona uniformada (que pertenece a una fuerza de seguridad y armada) y utiliza su arma cercenando una vida con total irresponsabilidad".
Hace semanas nos volvimos a horrorizar por un caso de “gatillo fácil” contra un menor esposado.
Gatillo fácil: "se dice de persona uniformada (que pertenece a una fuerza de seguridad y armada) y utiliza su arma cercenando una vida con total irresponsabilidad".
Este hecho provoca sanciones, reacciones, reclamos y todo lo correspondiente a una vida truncada, sin motivo alguno: porque sí.
La sociedad en que vivimos está minada de hechos como: quienes no cumplen con la cuota de alimentos, profesión u oficio ejercidos al límite de lo incorrecto, los que conducen un vehículo sin respetar leyes, educadores que no forman ni instruyen, empleados que cumplen con el mínimo rendimiento y sin capacitarse, patrones que exigen hasta lo ilegal o despiden al trabajador, empleadores con personal fuera del régimen.
Deshonestidad por doquier y tantas aberraciones que nos horrorizan día a día, profesionales que cobran más de lo racional, empresas abastecedoras del Estado que cobran muchos más de cuanto un ciudadano común paga en mostrador.
Los mencionados son actos todos tan punibles que ni la sociedad, desamorada, sanciona/condena; tal vez por qué nos cansamos de esperar que, los “administradores de justicia” apliquen la ley, pareja para todos en vez de actuar como “gatillo fácil”: ¿por qué no deja un cuerpo tendido, sangre que mancha, con velatorio, sepultura y deudos?
¿Seguimos aceptando heridas y asesinatos a la esencia del ser humano?
La mejor manera de terminar con todo lo negativo que vivimos a diario y de mejorar nuestra calidad e historia de vida, es convencernos de que el amor es la solución.
* Katri María Aguiar-Gaviola. Nieta del científico Enrique Gaviola.