El Titanic y la Argentina

El Titanic parte de Southampton, Inglaterra, para su primer viaje, el 10 de abril de 1912.  (AP Foto, Archivo)
El Titanic parte de Southampton, Inglaterra, para su primer viaje, el 10 de abril de 1912. (AP Foto, Archivo)

El Titanic y la Argentina han tenido historias parecidas. Ambos sufrieron un terrible accidente y, como consecuencia de ello, el buque naufragó y el país se derrumbó.

La Argentina, uno de los países más prósperos y promisorios del mundo desde fines del siglo XIX, tuvo, a mediados de la década de 1940, un percance muy grave al precipitarse hacia un nacionalismo e izquierdismo retrógrado que en otras partes del mundo ya estaba en retirada, perdido y superado. Acá, sin embargo, se extendió y afianzó bajo el nombre de peronismo y radicalismo y produjo en la nación una avería de enorme magnitud en todos los aspectos: económicos, sociales e institucionales. Se modificó la Constitución liberal por una de tinte socialista, comenzó la inflación, disminuyó la inversión y empezó el retraso con respecto a otros países, en un lento proceso hasta mediados de los años 70. Y entonces sí, como en los barcos, comenzó el hundimiento, rápido e inexorable, crisis tras crisis, en una decadencia incontrolable.

Pero hay una gran diferencia entre los dos casos. En la cubierta del Titanic unos pocos músicos seguían tocando para mantener la esperanza de la gente. En la Argentina, en cambio, hay una orquesta colosal, que integran gobernadores, legisladores y gremialistas. Todos ellos siguen tocando, pero no como un acto de valentía para estimular y lograr la recuperación y prosperidad del país. Solo buscan salvarse ellos mismos, entorpecer y perjudicar al gobierno actual, y mantener sumergida a la población en la desesperanza y la pobreza.

Repitiendo la misma música, como actualmente en el Congreso nacional, donde peronistas, radicales y otros izquierdistas minoritarios cantan sin cesar, y sin desafinar, sus funestas melodías predilectas: “combatiendo el capital”, “estatismo sin final” y “viva el déficit fiscal”. Sería deseable que el gobierno pueda contenerlos y evitar la caída del país hasta el fondo del mar, tal como sucedió con el Titanic.

Leo Lardone. DNI 8.030.088.

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