El ataque de un perro Fila a un niño de 3 años

La herida de mi sobrino fue grave. Gracias al coraje de la niñera, que nunca lo soltó, el hecho no terminó en tragedia. Pero ese riesgo sigue existiendo mientras esos perros permanezcan allí. Comprendo el temor a la inseguridad, pero no puedo entender que se ofrezca un “equipo médico” y no la única medida que realmente evitaría otro ataque: retirar a los animales.

Soy la tía del niño de tres años que fue atacado por un perro de raza Fila Brasilero en San Martín. Quisiera aclarar que mi sobrino vive en la misma cuadra que la dueña del animal, y su abuela, mi mamá, vive justo enfrente. Esa proximidad hace que sea imposible que mi sobrino, su hermanita de un año o cualquier miembro de mi familia evite pasar por el frente de esa propiedad.

La herida de mi sobrino fue grave. Gracias al coraje de la niñera, que nunca lo soltó, el hecho no terminó en tragedia. Pero ese riesgo sigue existiendo mientras esos perros permanezcan allí.

Comprendo el temor a la inseguridad, pero no puedo entender que se ofrezca un “equipo médico” y no la única medida que realmente evitaría otro ataque: retirar a los animales. ¿Qué tipo de protección puede justificarse a costa del miedo o el sufrimiento de un niño?

Apelo a la reflexión de la dueña. Los actos éticos son los que priorizan la vida y la seguridad de los demás, especialmente la de los más indefensos. Si ya está demostrado que no puede garantizar el control de esos canes, le pido que elija la responsabilidad.

Si no lo hace, confío en que la Justicia y las autoridades actuarán para proteger a la comunidad antes de que sea demasiado tarde.

* Luciana Arrarás. San Martín.

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