No habían pasado ni 24 horas de la gran fiesta con la que Wanda Nara y Mauro Icardi celebraron el sábado su casamiento, cuando la tensión volvió a instalarse en el triángulo, al punto de que terminaron todos en una comisaría dando testimonio de la violencia que protagonizaron. Todo sucedió hacia el mediodía del domingo, cuando la fiesta todavía estaba en el aire y los ánimos en la casa del country Santa Bárbara, donde reside el flamante matrimonio. Los tres hijos de Wanda y Maxi estaban con su madre y el acuerdo era que a partir de ese día estarían con López, pero la niñera que se encargaría de llevárselos estaba enferma y Wanda le comunicó que no podría darle a los chicos por ese motivo.
Furioso, el futbolista buscó a la niñera y con ella se trasladó hasta el country, donde accedió a la casa con el código de seguridad, que todavía conserva aunque no había sido autorizado por su ex para usarlo nuevamente. Ahí comenzaron los problemas. Según contó Marcelo Polino en su ciclo "Ponele la firma", "la pareja se despertaba luego de una noche de mucho festejo y el ex de Wanda, Maxi López irrumpió alterado en la propiedad de la mediática para llevarse a los hijos que tienen en común", dijo el periodista.
Insultos y gritos mediante, Wanda llamó al 911 y pidió un móvil de la policía, por lo cual los tres debieron presentarse en la comisaría de Troncos del Talar, donde la novia hizo una denuncia por violación de domicilio. La versión del abogado El abogado de López, Manuel Beccar Varela, tiene otra versión. "El tema es sencillo, Maxi tiene vacaciones del 1 de junio al 20, en esos días le tocaba estar con sus hijos. Luego surgió el tema del casamiento de Wanda y solicitaron orden para que los chicos estuvieran en la fiesta. Judicialmente esa orden fue negada y luego gracias a mi intermediación y la de su abogada, llegamos a un acuerdo. Se entregaban el viernes 6 a la noche y volvían con su padre el domingo 8 a las 14", contó el letrado en una entrevista para el sitio Ratingcero.com.