La invasión de Turquía al norte sirio para evitar que los kurdos consoliden sus posiciones, al estilo del Kurdistán iraquí, es un acto arriesgado de Ankara que es seguido con atención por Estados Unidos, Rusia e Irán.
La invasión de Turquía al norte sirio para evitar que los kurdos consoliden sus posiciones, al estilo del Kurdistán iraquí, es un acto arriesgado de Ankara que es seguido con atención por Estados Unidos, Rusia e Irán.
Todo parece indicar que el fallido golpe del pasado 15 de julio ha exacerbado las decisiones del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, quien frenó por la vía militar el avance de la milicias del Estado Islámico (EI) en la ciudad siria de Yarabulus.
La realidad es que Erdogan quiere cerrar el avance del frente kurdo sirio rebelde de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) que, según Ankara, son socias del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).
Con el PKK -que está semana fue acusado de ser el autor de un atentado que mató a 11 policías en Turquía-, Erdogan lleva a cabo una lucha implacable desde que fracasó el proceso de paz, en 2015. El PKK busca autonomía en el sureste turco desde hace más de un siglo.
El YPG, formado por 50.000 kurdos sirios, es considerado la más efectiva fuerza militar con que cuentan los estadounidenses para luchar contra los yihadistas.
Los kurdos y los árabes, liderados por el YPG, se han robustecido mientras se debilitan las milicias del EI.
Sin embargo, las tropas del YPG retrocedieron el jueves al este del río Éufrates, en respuesta a un pedido de Estados Unidos que le brinda apoyo aéreo, con el fin de prepararse para una eventual liberación de Al Raqa, la capital siria de los yihadistas.
La invasión a la ciudad siria de Yarabulus, último bastión de los yihadistas del EI en el norte sirio, fue coordinada por Erdogan con el gobierno del presidente estadounidense, Barack Obama.
Por eso, en pocas horas, los rebeldes de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) ocuparon esa ciudad con apoyo de la aviación turca. Junto a los tanques turcos marcharon también la fuerzas del Ejército Libre Sirio (ELS) -enemigos del presidente Bashar al Assad-, entrenados en Turquía durante los últimos meses.