Tiendas estatales, restaurantes privados, supermercados, hoteles y muchas casas de La Habana exhiben decorados de Navidad, un día que antes ni siquiera era feriado en la isla comunista pero que este año será especial tras recibir un regalo anticipado del presidente Barack Obama.
“La Navidad era una tradición muy arraigada en Cuba, se interrumpió durante 38 años, que no es poco, y sin embargo vuelve a resurgir”, dice el secretario de la Conferencia Episcopal, José Félix Pérez.
Numerosos automóviles también tienen adornos navideños, lo mismo que el edificio de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, que pronto se convertirá en embajada tras la reconciliación anunciada la semana pasada por los presidentes Obama y Raúl Castro, que puso fin a medio siglo de enemistad.
“Todo lo que se anunció por ambos presidentes se está viviendo con mucha esperanza, esperanza de que van a haber mejores condiciones de vida, un mejor entendimiento”, indica Pérez. Cadenas de tiendas estatales sacaron a la venta canastas navideñas con un surtido de vinos, licores y turrones, mientras restaurantes del Estado y privados promocionan cenas de Nochebuena.
Los hoteles también lanzaron promociones, como el “Ambos Mundos”, donde vivió el escritor estadounidense Ernest Hemingway, que ofrece una cena de Nochebuena por 40 dólares, que incluye cuatro platos y “mojitos” de cóctel.
El espíritu navideño ha ganado terreno al amparo de las reformas de Raúl Castro, que abrieron espacio al sector privado en la economía y a la Iglesia Católica en la sociedad.