El ministro alemán del Interior pidió ayer una prohibición parcial del burka, en un momento en que la integración centra el debate político tras dos ataques yihadistas en julio y antes de unas importantes elecciones regionales.
El ministro alemán del Interior pidió ayer una prohibición parcial del burka, en un momento en que la integración centra el debate político tras dos ataques yihadistas en julio y antes de unas importantes elecciones regionales.
“Estamos de acuerdo en rechazar el burka, estamos de acuerdo en que queremos también introducir legalmente la obligación de mostrar el rostro allí donde sea necesario para nuestra sociedad: al volante, en los procesos administrativos, en las escuelas y las universidades, en los servicios públicos, ante los tribunales”, dijo el ministro Thomas de Maizière.
De Maizière sostuvo que un velo entero no tiene cabida en “una sociedad cosmopolita”. “Queremos mostrarnos nuestros rostros los unos a los otros y esta es la razón por la cual concordamos en rechazar esto, ahora la cuestión es cómo lo traducimos en una ley”, agregó.
Esta propuesta se produce en un momento en que hay una polémica en Francia por la decisión de varios alcaldes de prohibir el burkini.
De Maizière abogó por que haya una prohibición parcial sobre el burka, frente a una total que defienden sectores más duros del partido de la canciller Angela Merkel, la Unión Demócrata Cristiana.
La prohibición parcial probablemente ganaría apoyos en el Parlamento, sostuvo el ministro, que la semana había dicho que una prohibición total del velo sería, en su opinión, inconstitucional.
Tras una serie de ataques en julio, algunos de los cuales reivindicados por el grupo Estado Islámico (EI), el ministro anunció el 11 de agosto una serie de medidas para reforzar la seguridad en el país.
Tanto el ministro del Interior como la canciller Merkel han reiterado en los últimos días que el velo integral no es un problema de seguridad, sino más bien una barrera para la integración.