25 de septiembre de 2026 - 09:50

Gastan más de 5 millones de euros en liberar 30 aves y en seis meses solo queda una con vida

Un programa de recuperación del urogallo cantábrico liberó 30 ejemplares criados en cautiverio en León. Tras más de 200 días, solo una hembra continúa con vida.

Un programa para recuperar al urogallo cantábrico, una especie en peligro crítico de extinción, atravesó un duro resultado después de liberar 30 ejemplares criados en cautiverio en León, España. Seis meses después, solo una hembra continúa con vida, mientras los otros 29 murieron principalmente por ataques de zorros, martas y aves rapaces.

La experiencia formó parte de una primera liberación experimental impulsada por la Junta de Castilla y León. El programa de reintroducción ya acumula una inversión de 5 millones de euros, que incluye la construcción y ampliación del centro de cría de Valsemana y trabajos destinados a mejorar el hábitat de la especie.

El experimento que terminó con 29 urogallos muertos

Entre el 23 de octubre y el 4 de noviembre de 2025, fueron liberados 21 machos y nueve hembras en la Zona de Especial Protección para las Aves del Alto Sil, en plena Cordillera Cantábrica. Los ejemplares tenían entre 115 y 143 días y habían sido criados en las instalaciones de Valsemana, en León.

La mayoría no consiguió sobrevivir demasiado tiempo en libertad. Según el seguimiento realizado mediante dispositivos GPS/GSM y emisores VHF, 12 fueron víctimas de zorros, cuatro de martas y seis de aves rapaces, mientras que en los siete casos restantes no pudo determinarse con precisión qué depredador provocó la muerte.

Una sola hembra logró superar los 200 días

La única superviviente fue identificada como H-CCU, una hembra que consiguió adaptarse al área de liberación y mantenerse alejada de los depredadores. Desde la Junta de Castilla y León señalaron que vuela bien, se adaptó al hábitat y fue observada durante el período de celo en zonas donde también había otros ejemplares.

Su supervivencia resulta todavía más llamativa al compararla con el resto del grupo. La mayoría de los 29 ejemplares muertos no llegó a superar los primeros 15 días en el monte, mientras que H-CCU permaneció más de 200 días en libertad y logró atravesar la etapa reproductiva.

Por qué las aves criadas en cautiverio tienen dificultades

Los especialistas señalan que uno de los grandes problemas es que estos animales crecen sin las enseñanzas parentales necesarias para desenvolverse frente a los peligros del ambiente natural. Entre los aprendizajes que deben adquirir están reconocer a los depredadores, mantenerse alejados del suelo y elegir lugares seguros para dormir.

José Jiménez, investigador del Instituto de Recursos Cinegéticos (IREC-CSIC), explicó que algunas muertes ocurrieron porque los urogallos eligieron tocones demasiado bajos u otras estructuras inestables para descansar durante la noche. La cría en cautividad, por lo tanto, puede funcionar para aumentar el número de ejemplares, pero trasladarlos al medio natural plantea otros desafíos.

Un proyecto millonario para salvar una especie en peligro crítico

La inversión acumulada en el programa de reintroducción alcanza 5 millones de euros. De ese monto, alrededor de tres millones corresponden a la construcción del centro de cría de Valsemana y su ampliación, mientras que otros dos millones proceden de fondos europeos destinados a mejorar el hábitat del urogallo.

La situación de la especie es especialmente delicada en España. SEO/BirdLife estima que quedan menos de 1.500 urogallos en el país, con poblaciones cantábricas y pirenaicas sometidas a un fuerte declive. Los especialistas también advierten que el problema no depende únicamente de los depredadores, sino de factores como la degradación del hábitat, los incendios, las molestias humanas, las pistas forestales y determinados tendidos o vallados.

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