30 de julio de 2025 - 21:08

En Aconcagua Radio, la científica mendocina premiada por la Fundación Bunge & Born

María Laura Mascotte fue reconocida por su trayectoria en bioquímica y biología molecular, con investigaciones que permiten diseñar nuevas enzimas para aplicaciones médicas e industriales

La investigadora del Conicet María Laura Mascotte recibió recientemente el premio estímulo en bioquímica y biología molecular otorgado por la Fundación Bunge & Born, un reconocimiento que llega tras años de trabajo en el estudio de enzimas desde una perspectiva evolutiva.

Mascotte, quien regresó a Mendoza hace poco más de un año después de una extensa experiencia internacional, trabaja actualmente en el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM), dependiente del CONICET. Su carrera la llevó a formarse en San Luis y posteriormente a realizar estancias de investigación en varios países, siendo la más reciente una estadía de cuatro años en los Países Bajos.

"Yo trabajo estudiando enzimas, que son las máquinas moleculares que hacen todas las funciones adentro de una célula", explicó la científica. Su investigación se enfoca en comprender cómo funcionan estas proteínas y por qué actúan de determinadas maneras, lo que abre la puerta a diseñar nuevas enzimas con funciones específicas.

Las aplicaciones de este trabajo son amplias y prometedoras. "Cuando uno entiende bien cómo funcionan, puede entonces diseñar nuevas enzimas para que hagan funciones distintas", señaló Mascotte. Estas enzimas diseñadas pueden utilizarse en la industria para producir compuestos de interés, aplicarse en la llamada "química verde" o incluso desarrollar tratamientos para enfermedades causadas por proteínas que funcionan incorrectamente.

En el ámbito farmacéutico, las investigaciones de Mascotte tienen particular relevancia en la biocatálisis, un proceso que utiliza proteínas para realizar reacciones químicas de manera más eficiente y ambientalmente amigable. "Las industrias mundialmente están cambiando a tratar de reemplazar procesos químicos tradicionales que requieren mucha energía y generan contaminantes por pasos más biológicos", destacó.

El desafío de hacer ciencia en Argentina

Consultada sobre las diferencias entre el desarrollo científico argentino y europeo, Mascotte fue clara: "Nuestra formación es excelente y la ciencia que hacemos acá es muy buena, pero la falta de recursos impacta mucho en la producción que uno puede tener y en los temas que puede abordar".

La investigadora destacó que en países como los de Europa, Estados Unidos o Asia, la inversión en ciencia y tecnología es significativamente mayor, lo que se traduce en una estrecha colaboración entre universidades e industrias. "Las industrias trabajan mano a mano con las universidades, formando recursos humanos que después se van a insertar en las industrias, generando tecnología y mucha propiedad intelectual", comparó.

Para Mascotte, la situación de la ciencia en Argentina es fundamentalmente "una decisión de modelo de desarrollo de país, una decisión política que tiene que ver con que haya inversión en ciencia". A pesar de contar con científicos reconocidos mundialmente, el país aún no logra capitalizar plenamente el potencial de su comunidad científica.

El premio de la Fundación Bunge & Born no solo reconoce la trayectoria individual de Mascotte, sino que también visibiliza el trabajo de los científicos argentinos que, desde sus laboratorios, contribuyen al avance del conocimiento con proyección internacional.

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