Laico, de 46 años, Paolo Gabriele trabajaba al servicio del Papa desde 2006 hasta su detención el 23 de mayo pasado. El ex mayordomo era un empleado modelo que consideraba necesario denunciar los escándalos del Vaticano para ayudar a la Iglesia a volver por "el buen camino".
Casado y padre de tres hijos, "Paoletto" ha sido descripto como un hombre piadoso y discreto, un poco cerrado y sin mucha iniciativa personal en el trabajo diario. Pero, al mismo tiempo, Gabriele sustraía y copiaba docenas de documentos secretos que transmitía fuera del Vaticano.
El mayordomo explicó al fiscal Nicola Picardi que actuó "porque el Santo Padre no era debidamente informado" sobre lo que sucedía a su alrededor. Durante el juicio, estimó que el Papa podría estar "manipulado".
Durante los registros, los gendarmes encontraron en su casa una increíble cantidad de papeles sobre Benedicto XVI, las rivalidades en el Vaticano, el banco del Papa IOR (Instituto para las Obras de Religión), pero también sobre la logia masónica ilegal P2, casos de espionaje, esoterismo, yoga o budismo y sus relaciones con el cristianismo.
Los investigadores hablaban de un "hombre sensible, capaz de cometer acciones que pueden perjudicar a él y a los demás".
Se realizaron dos informes psiquiátricos de Gabriele. El del psicólogo, Tonino Cantelmi, habla de un "grave malestar psicológico caracterizado por la ansiedad, la tensión, la ira, la frustración". Otro psicólogo se refiere a "una personalidad frágil con aspectos paranoicos que esconden una profunda inseguridad personal y un deseo insatisfecho de afecto".
Durante el proceso, Paolo Gabriele se declaró "inocente" del delito de robo agravado, el único por el que fue juzgado, pero "culpable de haber traicionado la confianza del Papa".