25 de marzo de 2016 - 00:00

Emotivo homenaje a las víctimas de la tragedia de Germanwings

Se cumplió un año del hecho que conmocionó al mundo. El avión fue estrellado intencionalmente por el copiloto en los Alpes franceses.

En la vigilia del aniversario de la tragedia del vuelo de Germanwings, familiares de las 149 víctimas celebraron sendos homenajes en Barcelona y Düsseldorf, ciudades de salida y llegada del avión estrellado intencionalmente por el copiloto en los Alpes franceses.

En el aeropuerto de la ciudad española asistieron decenas de familiares, muchos vestidos de negro, representantes de los equipos de emergencia que los ayudaron en esos duros momentos y autoridades del país, encabezadas por el jefe de gobierno español Mariano Rajoy y el presidente regional de Cataluña Carles Puigdemont.

Tanto en Barcelona como en Düsseldorf se inauguraron placas conmemorativas, antes de que las familias se desplacen hacia el lugar del siniestro del 24 marzo 2015 en los Alpes franceses, donde el jueves se celebrará otro homenaje.

"Quisiéramos que esta placa que hoy descubrimos sirva para que el recuerdo de nuestros familiares quede siempre en la memoria de todos y que la sociedad no se olvide ni de ellos ni de lo ocurrido", dijo la presidenta de la asociación de familiares de las 50 víctimas españolas, Silvia Chaves.

En Düsseldorf, los familiares y allegados de las 72 víctimas alemanas celebraron su homenaje en un acto privado en la llamada "habitación del silencio", que rinde homenaje a 17 fallecidos durante un incendio en el aeropuerto en 1996.

Todos ellos, unas 600 personas, se desplazaron después a Marsella, en el sureste de Francia, en vuelos fletados por la compañía alemana Lufthansa, propietaria de la aerolínea de bajo coste Germanwings, según precisó un responsable del gobierno francés en la región.

Allí, en el parque de exposiciones de la ciudad, se celebró a última hora de la tarde una ceremonia religiosa interconfesional en la que participaron familiares y amigos de las víctimas, llegados al lugar en una decena de autocares.

El jueves debían desplazarse hasta Vernet, una pequeña localidad montañosa muy próxima al lugar de la tragedia, para participar en un homenaje privado durante el cual se leerán los nombres de las 149 víctimas y se visitará el cementerio del pueblo, donde se enterraron los restos que no se pudieron identificar.

"No se espera a ningún representante oficial francés o extranjero", subrayó el responsable gubernamental francés.

Un grupo de 80 personas subirá a pie hasta el lugar de la catástrofe, a 1.500 metros de altitud, acompañados por bomberos y guías de alta montaña voluntarios.

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