El robot Philae usó su taladro para explorar el suelo del cometa pero no es seguro que tenga energía suficiente como para sobrevivir y volver a entrar en contacto con la Tierra, anunció ayer la Agencia Espacial Europea (ESA).
El robot Philae usó su taladro para explorar el suelo del cometa pero no es seguro que tenga energía suficiente como para sobrevivir y volver a entrar en contacto con la Tierra, anunció ayer la Agencia Espacial Europea (ESA).
“Esperamos volver a tener un contacto esta noche (por anoche), pero no es seguro”, dijo a la prensa en Darmstadt (Alemania) Stephan Ulamec, responsable de la empresa aeroespacial alemana DLR que fabricó el robot de la sonda espacial europea Rosetta.
Desde el miércoles, Philae está posado en la superficie del cometa de cuatro kilómetros de diámetro 67P/Churyumov-Gerasimenko, a más de 510 millones de kilómetros de la Tierra. Funciona correctamente y envía información sobre el cuerpo celeste, pero se está quedando sin energía.
El robot del tamaño de una heladera -que pesa 100 kilos en la Tierra y apenas 1 gramo en el cometa, donde casi no existe la fuerza de gravedad- está repleto de instrumentos de observación, aunque carece de autonomía de movimiento.
“¡Hola Tierra! Tuve una noche muy activa en el cometa. Estoy de nuevo en contacto con mi equipo”, dijo Philae ayer en su cuenta de Twitter gestionada por la ESA. Pero luego volvió a perderse el contacto y se teme que sus horas de vida estén contadas.
Según los científicos de la ESA, aunque ello suceda, la “cosecha” de información científica obtenida por Philae ya es muy rica: suministró entre 70% y 80% de los datos previstos.
Los cometas son agregados de polvo y hielo primordial, escombros restantes del proceso de formación del Sistema Solar ocurrido hace 4.600 millones de años.
Por eso Philae intenta analizar directamente con sus instrumentos -incluyendo 6 cámaras fotográficas, un tomógrafo y un espectrómetro- el núcleo del cometa y descifrar las claves para comprender cómo los planetas se formaron alrededor del Sol.
“Activamos el taladro” para tomar una muestra del suelo, dijo Stephan Ulamec. El perforador del taladro descendió unos 25 cm. Luego se perdió contacto con el robot y se esperaba reanudarlo anoche hacia las 24 GMT (21 en Argentina), para conocer los resultados de la exploración, precisó Ulamec.
La principal preocupación de los científicos es que, a causa de la escasa exposición a la luz solar, las horas de vida que tiene por delante el robot están contadas. Su batería primaria de 60 horas de autonomía ya está casi agotada y sólo la luz del sol puede revivir al robot.
“Sólo tiene unas pocas horas de vida por delante con su batería. Luego son las baterías solares las que deben tomar el relevo, pero el robot está a la sombra”, dijo Philippe Gaudon, jefe del proyecto Rosetta en el Centro nacional de estudios espaciales de Francia.
Desafortunadamente, Philae quedó posado junto a un acantilado que le hace sombra. “Tenemos apenas 1,5 horas de luz solar en vez de las 6 o 7 horas previstas”, precisó el jueves Koen Geurts, uno de los responsables de vuelo de ESA. “No es la situación que buscábamos”, admitió.
Los científicos podrían poner a Philae en hibernación mientras carga su batería con los pocos rayos de luz que le llegan en ese lugar infortunadamente oscuro. Allí aterrizó el miércoles, fuera de control, tras rebotar dos veces en la superficie del cometa.
Según Stefan Ulamen, la ESA planea como maniobra de último recurso rotar ligeramente el robot para que reciba un poco más de luz en sus paneles solares. “Esto aumentará las posibilidades de que el robot vuelva a despertarse”, dijo.
Desde el 6 de agosto y tras más de diez años de viaje interplanetario de 6.500 millones de kilómetros, la sonda no tripulada europea Rosetta se desplaza junto al cometa, a escasas decenas de kilómetros, escoltándolo en su desplazamiento a medida que se aproxima al Sol.
Desde el miércoles Rosetta recibe las informaciones que le envía Philae desde el cometa y las transmite a la Tierra a través de ondas de radio que tardan casi media hora en llegar a la velocidad de la luz.
Sea cual fuere el desenlace de la aventura de su robot Philae, Rosetta seguirá acompañando al cometa a medida que el cuerpo celeste siga su viaje y se aproxime al Sol, alcanzando el punto más cercano en agosto de 2015.
Su ubicación aún es incierta
Los científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA) intentan determinar la ubicación exacta en la que quedó el robot Philae tras rebotar tres veces contra la superficie. A través de la cuenta de Twitter @Philae2014, creada para informar sobre los hechos, la ESA indicó que el módulo que viajó durante 10 años junto con la sonda Rosetta retomó las tareas de análisis.
Poco antes, ese perfil de Twitter había confirmado que Philae finalmente no dispararía los arpones para amarrarse a la superficie del cometa, “por las dudas”. Al aterrizar el miércoles, los arpones no se dispararon y el módulo rebotó dos veces, hasta quedar apoyado con dos patas y la tercera al aire. “La información preliminar sugiere que Philae se ha desplazado cerca de la gran depresión conocida como Sitio B, que tal vez esté en el borde de un acantilado. Télam