El ex comunista Giorgio Napolitano, el “Rey Giorgio”, que en junio cumple 90 años, se despidió ayer de su cargo y de la política tras haber sido en el último decenio un mediador clave y prudente frente a la grave crisis económica y política que azota y divide a Italia.
El décimo segundo presidente de la República italiana, que llegó por primera vez a la presidencia en 2006, aceptó en abril del 2013 con reticencias permanecer en el cargo que ocupó por siete años, por “responsabilidad” hacia el país.
El veterano militante antifascista, que fue dirigente del otrora poderoso Partido Comunista Italiano, amigo del poeta chileno Pablo Neruda, cuando se exilió en la isla de Capri y en Nápoles, cumple así su deseo de retirarse a una vida tranquila.
“Estoy contento de regresar a mi casa. Aquí todo es bello, pero me siento como en una cárcel”, confesó ayer a una chica que lo esperaba a la entrada de la sede de la presidencia, el famoso Palacio del Quirinale.
El artífice del giro hacia la socialdemocracia del comunismo italiano en la década del 90, ha sido también clave para capear la crisis que se desató del 2011 cuando los mercados financieros pusieron al borde del abismo la economía de Italia al lograr con habilidad la compleja renuncia del magnate Silvio Berlusconi, sacudido por los escándalos y el descrédito y garantizar un gobierno técnico.
Las elecciones generales en febrero 2013, que confirmaron el bloqueo político del país, lo obligaron a aceptar a regañadientes un segundo mandato, convirtiéndose en el primer presidente que ha sido reelegido en la historia de Italia.
La era del anciano estadista se cierra con un sabor amargo, sin que una nueva ley electoral haya sido aprobada ni transformado el bicameralismo perfecto, responsable para la opinión pública de la ingobernabilidad del país.
El primer hombre político procedente del comunismo que accedió a la jefatura del Estado, fue en 1996 el primer “ex rojo” en acceder al puesto de ministro del Interior en el primer Gobierno de Romano Prodi.
Durante la Guerra Fría fue también el único responsable comunista en ser invitado por las universidades estadounidenses, cuando el veto reinaba para los intelectuales de su partido.
Giorgio Napolitano, reconocido por su prudencia, su moderación y su visión de Estado, fue uno de los primeros en preconizar el reformismo del “mayor partido comunista de Europa” antes de la caída del muro de Berlín.
Militante antifacista
Nacido el 29 de junio de 1925 en Nápoles, al sur de Italia, entró a los 17 años en un grupo de resistentes comunistas al facismo, antes de unirse al partido en 1945 y ser elegido como diputado del Parlamento en 1953, iniciando así una larga carrera política que lo llevó a ser también presidente de la Cámara de Diputados (1992-1994) y diputado del Parlamento Europeo (1999-2004).
“Cuando me acerqué al PCI y después me inscribí estuve movido más por un sentido de revuelta moral que por una elección ideológica”, confesó Napolitano, al que muchos tildaban como “el más liberal” de los comunistas. Como ex presidente tiene derecho a un escaño vitalicio en el Senado y podrá participar en la elección de su sucesor, junto con más de mil parlamentarios y representantes de las regiones.