El Consejo Ejecutivo de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) recibió días pasados a Miguel Henrique Otero, propietario y director de El Nacional, de Venezuela, quien vive en Madrid en exilio forzado desde hace un año, luego de que un tribunal judicial le prohibiera la salida de su país, junto a otros 21 directivos de medios y periodistas venezolanos. Como Otero se encontraba por entonces en Israel, resolvió no regresar a Caracas.
El presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, inició una demanda por la reproducción que hicieron tres medios de una información publicada originalmente en un diario de España, que lo vinculaba con el narcotráfico.
Miguel Otero agradeció a las autoridades de Adepa por el recibimiento y por el apoyo permanente que reciben él y sus colegas por parte de la prensa argentina, ante el indiscriminado ataque de las autoridades venezolanas.
“Por este proceso judicial que me iniciaron, llevo más de un año fuera de mi país, pero hicieron mal negocio conmigo: el periódico sigue saliendo igual que si yo estuviera allí”.
El periodista venezolano enumeró lo que considera estrategias aplicadas por los gobiernos de Hugo Chávez y Maduro para silenciar a la prensa y restringir la libertad de expresión en su país: “Son estrategias aplicadas en mayor o menor medida por los regímenes autoritarios del siglo 21, los populismos autoritarios. Ustedes lo vivieron con los Kirchner; lo mismo pasa con Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y otros países de la región.
El diario de Otero se tuvo que adaptar a la extraña situación de tener a su director en el exilio y de que, además, el Estado no le permite acceder a papel para periódicos, por lo que debe acudir a préstamos y ayudas de diarios y entidades de otros países, como La Nación, de Argentina; El Mercurio, de Chile; El Tiempo, de Colombia, y la Asociación de Diarios de ese país (Andiarios), entre otros.
“El objetivo es sobrevivir, vamos a sobrevivir más que Maduro, pero para eso hay que llegar hasta el final”, expresó Otero.