22 de septiembre de 2015 - 00:00

El papa Francisco exaltó a la Iglesia cubana

Pidió superar la resistencia al cambio y criticó el “uso” de las personas durante otra multitudinaria misa en Holguín, cuna de los hermanos Castro.

El papa Francisco llamó ayer a superar la resistencia al cambio, no temer ser políticamente incorrectos y criticó el "uso" de las personas, en el inicio del segundo tramo de su viaje a Cuba con una misa campal en la provincia oriental de Holguín.

Desde la Plaza de la Revolución de Holguín, el Pontífice dijo que Jesús desafía a diario con preguntas sobre el cambio.

“Nos invita a ir lentamente superando nuestros preconceptos, nuestras resistencias al cambio de los demás e incluso de nosotros mismos”, señaló en la homilía. “Jesús genera una actividad misionera, de servicio, de entrega. Su amor...nos estimula a mirar más allá, a no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto”, agregó.

"Sé con qué esfuerzo y sacrificio la Iglesia en Cuba trabaja para llevar a todos, aún en los sitios más apartados, la presencia de Cristo", dijo el Papa argentino en una misa campal en la Plaza de la Revolución Calixto García de Holguín.

Francisco elogió especialmente, en presencia del presidente Raúl Castro, las “llamadas 'casas de misión', ante la escasez de templos y de sacerdotes, que permiten a tantas personas poder tener su espacio de oración, de escucha de la Palabra (de Dios), de catequesis y de vida en comunidad”.

En esta isla de mestizaje y sincretismo religioso (cristianismo y cultos africanos), Fidel Castro impuso el ateísmo en la Constitución, pero en 1992 Cuba pasó a ser país laico y ya no hay discriminación contra los creyentes.

Tras estar enfrentada al gobierno comunista por la revolución de 1959, en los últimos años la Iglesia ha recuperado espacio en la sociedad cubana y se convirtió en interlocutor privilegiado del gobierno de Raúl Castro.

Sin embargo, en Cuba todavía la mitad de los curas católicos son extranjeros y escasean los templos.

Bajo un calor sofocante, el Papa subió en automóvil a la cima de la Loma de la Cruz, para desde allí bendecir a Holguín.

En la colina de 260 metros de altura está ubicada una cruz de cinco metros, erigida en 1790.

“¡Que el Espíritu Santo descienda sobre todos ustedes y sobre toda la ciudad!”, rogó el Papa argentino, invocando protección para “las familias, los niños y los jóvenes, los enfermos y todos los que sufren”.

Holguín es también la región de la isla en donde desembarcó Cristóbal Colón en 1492, y fue en una bahía de esa provincia donde supuestamente apareció en 1612 la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre.

Con la Virgen de la Caridad

En la tarde, Francisco voló a Santiago. En esa ciudad, cuna de la revolución cubana, fue recibido por el presidente del Parlamento cubano, Esteban Lazo, mientras una muchedumbre lo vitoreaba y un coro infantil entonaba canciones religiosas.

En Santiago de Cuba, el Pontífice oficiará hoy una misa en el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona nacional, antes de emprender viaje a Washington, segunda etapa de esta gira de ocho días.

El Papa, que medió secretamente para facilitar el restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba, enemigos durante la Guerra Fría, es reconocido por los cubanos como la figura que puede acelerar aún más el acercamiento. “Francisco es el misionero que ahora va para Estados Unidos y quiere unificar a los dos pueblos”, declaró Carlos Berejano, de la provincia de Granma, vecina de Holguín.

Santiago, ubicada 900 km al Este de La Habana, es la segunda ciudad de Cuba y la única “Ciudad Héroe” de la isla, pues fue en ella donde comenzó la lucha de la revolución que llevó al poder a Fidel Castro en 1959.

Barack Obama lo recibirá mañana en la Casa Blanca

El encuentro, mañana en la Casa Blanca, entre Jorge Bergoglio y Barack Obama será el número 29 entre un Papa y un presidente estadounidense. Durante varias décadas una cumbre de este tipo resultó simplemente impensable.

Obama, de confesión protestante, reconoce sin ambages su admiración por el Papa latinoamericano y no duda en elogiar su "precioso pensamiento". 
Sin embargo, la desconfianza dominó durante mucho tiempo la relación de Estados Unidos con el Vaticano, ante el temor, abiertamente expresado, de que los católicos del país fueran más fieles al Pontífice que al inquilino de la Casa Blanca. "Estados Unidos ha tenido una larga historia de anticatolicismo", recuerda Thomas Reese, jesuita y analista del National Catholic Reporter.

“Los primeros colonos eran muy mayoritariamente protestantes y trajeron con ellos un desprecio por el catolicismo”, rememora, evocando el auge, a mediados del siglo XIX, del partido “Know-Nothing”, furibundamente anticatólico y antiinmigrantes.

Cuando el gobernador demócrata y católico de Nueva York, Al Smith, se presentó a la elección presidencial de 1928, su fe católica le valió virulentos ataques. “Algunos de sus detractores aseguraban que Smith planeaba construir, si resultaba ganador, un túnel entre la Casa Blanca y el Vaticano...”, destaca Thomas Reese.

El primer encuentro entre un Papa y un presidente estadounidense tuvo lugar al término de la Primera Guerra Mundial, en 1919, cuando Woodrow Wilson fue recibido en Roma por Benedicto XV.

Pero se deberá esperar 40 años para una nueva cumbre, entre Dwight Eisenhower y Juan XXIII.

“Después de la Segunda Guerra Mundial, los católicos estadounidenses se integraron cada vez más a la sociedad”, subraya Chester Gillis, profesor de teología en la Universidad de Georgetown, en Washington.

Muchos de ellos pudieron finalmente acceder a la universidad, en particular gracias al “GI Bill”, que abrió las puertas de la educación superior a millones de estadounidenses. Progresivamente, se incorpora a las capas medias y los casamientos mixtos se multiplican.

Barack Obama, que ya se reunió con el papa Francisco en Roma hace poco más de un año, apuesta a que esta nueva cita esté marcada por las coincidencias en dos temas clave del final de su mandato: la apertura hacia Cuba y la lucha contra el cambio climático.

Las voces disonantes resuenan sin embargo, esta vez, en filas católicas.

Condenaría el embargo

Por primera vez, Estados Unidos podría estar dispuesto a aceptar una condena de Naciones Unidas al embargo comercial del país sobre Cuba sin presentar batalla, según ha podido saber esta agencia.

Funcionarios estadounidenses dijeron que el gobierno del presidente Barack Obama está valorando abstenerse en la votación anual de la Asamblea General de la ONU sobre la resolución presentada por Cuba exigiendo el levantamiento del embargo. El voto podría celebrarse el próximo mes.

Todavía no se ha tomado una decisión al respecto, dijeron cuatro funcionarios del Ejecutivo que no estaban autorizados a hablar en público sobre asuntos internos delicados y reclamaron anonimato. Pero la simple consideración de la abstención es un hecho sin precedentes. Agencia AP

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