Las principales economías mundiales agrupadas en el G20 concretaron la primera respuesta internacional al escándalo de los Papeles de Panamá, con un llamado a combatir los paraísos fiscales, sin perder de vista el Brexit y la economía global.
Las principales economías mundiales agrupadas en el G20 concretaron la primera respuesta internacional al escándalo de los Papeles de Panamá, con un llamado a combatir los paraísos fiscales, sin perder de vista el Brexit y la economía global.
Los ministros de Finanzas del G20, que incluye a Brasil, Argentina y México, reafirman la importancia otorgada a la transparencia financiera, según el comunicado final del grupo.
El G20, incorporando un plan de acción propuesto el jueves por las cinco principales economías europeas, llamó a levantar el velo sobre los verdaderos dueños de las compañías offshore y sancionar a los paraísos fiscales que no cooperen para lograr una mayor transparencia global.
“Mejorar la transparencia de los verdaderos propietarios (...) es vital para proteger la integridad del sistema financiero internacional”, indicaron los ministros en el comunicado.
En algunos países y territorios se pueden crear actualmente compañías fantasmas sin revelar la verdadera identidad de sus propietarios, lo que complica enormemente la investigación sobre evasión fiscal, y a mayor escala afecta, según el Banco Mundial, la lucha global contra la pobreza. Como remedio, el G20 de Finanzas espera recibir hasta octubre “propuestas iniciales” que ofrecerían a los países un mejor acceso a la información sobre los verdaderos propietarios de las entidades, con la posibilidad de “intercambiarla” a nivel internacional.
El foro de las naciones desarrolladas y las potencias emergentes llamó también a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) a identificar de aquí a julio los paraísos fiscales que se niegan a cooperar con la comunidad internacional.
“Medidas defensivas serán consideradas por los miembros del G20 contra jurisdicciones que no cooperen”, señalaron los ministros del G20, que se reunieron en Washington en paralelo a la asamblea de primavera (boreal) del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Se trata de la más fuerte reacción hasta el momento a la divulgación de los llamados papeles de Panamá, millones de documentos que muestran un enorme sistema de evasión fiscal a través de empresas de fachada que esconden a sus beneficiarios reales.
Anonimato de las sociedades offshore, una zona gris
El secreto que rodea a las compañías offshore, contra el cual cinco grandes países europeos anunciaron un plan de acción, ofrece una forma legal para escapar de las autoridades fiscales y es una de las últimas zonas grises de las finanzas mundiales.
Este mecanismo es el corazón del escándalo de los Papeles de Panamá: se crea una estructura jurídica (una sociedad de responsabilidad limitada, trust, fundación, etc.) en un territorio conocido por su secreto bancario y la posibilidad de ocultar la identidad del verdadero beneficiario detrás de los nombres de fachada.
A menudo encajadas unas dentro de otras, estas empresas permiten destruir las pistas y hacer prácticamente imposible el seguimiento de los contribuyentes por las autoridades fiscales.
Estas estructuras también escapan por ahora a las redes de la comunidad internacional, que desde 2009 ha puesto en vigor el intercambio automático de información bancaria y contra la evasión de impuestos por parte de las multinacionales.
Los Papeles de Panamá han puesto de manifiesto el uso a gran escala de empresas de fachada en paraísos fiscales exóticos, aunque su difusión no se limita a las pequeñas islas del Caribe.
Varios estados de Estados Unidos, entre ellos Delaware y Wyoming, se han hecho famosos por la facilidad con que un particular o una empresa pueden crear una de estas estructuras y ampararse en un secreto absoluto.
Un montaje inteligente de sociedades de fachada registradas en el estado de Nueva York y el paraíso fiscal de Jersey permitió, por ejemplo, ocultar durante años que un rascacielos erigido en Manhattan era propiedad de un banco iraní objeto de sanciones económicas de Estados Unidos.
Las compañías de fachada registradas en Estados Unidos también ayudaron al traficante de armas Viktor Bout a borrar sus huellas.
"Están diseñadas para ocultar y pueden, pues, utilizarse también para eludir las sanciones, para el fraude fiscal y para blanquear dinero", dijo recientemente a la AFP Pascal Saint-Amans, jefe de la división de lucha contra paraísos fiscales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).