26 de agosto de 2018 - 00:00

El fugaz paso de Clark Gable por Mendoza

El 12 de octubre de 1935, miles de fans mendocinas se abalanzaron sobre quien luego sería el protagonista de “Lo que el viento se llevó”.

Se suponía que el 11 de octubre de 1935 un avión llegaría a Mendoza trayendo a una estrella de Hollywood por apenas unos minutos. Así lo habían anunciado los diarios locales. Pero el vuelo se suspendió por razones climáticas.

Al día siguiente, las fans recobraron su entusiasmo por ver en carne y hueso al actor estadounidense Clark Gable, una de las más renombradas estrellas de aquel tiempo. En la mañana del 12 de octubre, más de dos mil personas se reunieron otra vez en el campo de aviación.

Pasado el mediodía, desde los parlantes del aeropuerto se anunció que el avión en que viajaba Gable había despegado desde Chile y que llegaría a Mendoza en una hora.

El rumor de la llegada del actor corrió como un rayo. Inmediatamente, cientos de autos regresaron hacia "Los Tamarindos"  y se ubicaron en todo el predio.

Sus fans invadieron parte de la pista, que estaba protegida por un cordón de soldados para impedir que la gente llegara a la aeronave. Y allí estaba él, ubicado en la última de las ventanillas.

A pesar de la custodia de varios soldados, no se pudo evitar el desborde: las mujeres presionaban por estrechar sus manos, por entregarle flores y por estar cerca de su ídolo. Al bajar de la aeronave, llegó a un recinto en donde fue entrevistado por la prensa.

Entrevista con Los Andes

En una nota extensa para ese tiempo, Los Andes relata el encuentro con la famosa estrella de Hollywood en suelo mendocino. Esto decía Gable al ser entrevistado por el cronista:

Entre demandas de autógrafos, de algún objeto personal, entre toda clase de preguntas y respuestas, logramos conversar brevemente con Clark Gable.

Presencian nuestro cambio de palabras periodistas locales, del interior y de la metrópoli. Entre éstos hállase Néstor, el cronista cinematográfico de nuestro colega "El Mundo", que acompañará al actor hasta Buenos Aires.

Nos dice lo ya más o menos sabido por los diarios trasandinos. "He emprendido este viaje por Sud América -comienza a decirnos- como simple turista, para satisfacer un viejo deseo de conocer esta parte del continente, de la cual tenía referencias magníficas. Es un viaje de placer", agrega con ironía.

¿Impresiones? "Pues, inmejorables. He sido agasajado en todas las ciudades del trayecto, desde México hasta Santiago. En Chile hube de prolongar mi estadía obligadamente, para atender algunas recepciones imposibles de eludir".

¿La mujer sudamericana? "Bella, sin objeciones. Creo que los más hermosos tipos de mujeres morenas deben hallarse en estas latitudes".

-Se dice que su viaje a Buenos Aires responde también a un objetivo de carácter comercial...

-No es exacto. He venido a Sud América, repito, como un turista más. En vuestra capital pensaba permanecer por espacio de dos semanas y media, mas, habiendo dilatado mi estadía en Chile, mi antiguo plan hubo de ser modificado. Seguramente a fines de la semana entrante emprenda el viaje de regreso a Estados Unidos, donde me reclaman varios compromisos, vía Atlántico.

Tentamos hacer preguntas sobre cine, sobre su labor, sus preferencias interpretativas la vida de Hollywood, de sus artistas. En este terreno Clark Gable se muestra infranqueable. Insistimos, y nuestra insistencia obtiene raro fruto.

-Trabajé últimamente en dos films que pronto se presentarán en la Argentina: "La ley de la sangre", de Artistas Unidos, y "Mares de la China", de Metro-Goldwyn-Mayer. Me agradan mucho los films cómicos de dibujos animados...

Aquí queda interrumpido el diálogo por la bulliciosa interferencia de las damas.

Euforia femenina

Acosado por la multitud, continuó hasta el bufet del aeropuerto. Cientos de admiradoras se filtraron en el recinto.

Gentilmente, quien luego sería el recordado protagonista de “Lo que el viento se llevó” firmó postales, tarjetas, servilletas, libros de poesía, carteras pañuelos de mano. Inclusive, dos admiradoras se tomaron de puños luego de que una de ellas le hubiera sustraído el pañuelo del gran actor.

Clark regresó hacia el avión custodiado por policías y soldados de la base aérea para que las “chicas” no lo abordaran.

Luego de un verdadero Vía Crucis, el actor subió por las escalerilla de la nave  “Santa Ana” de la aerolínea Panagra, saludó al público y se introdujo en el avión que lo transportaría hacia Buenos Aires. Pareció una eternidad, pero todo duró apenas treinta minutos.

La Nota de Los Andes:

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