El ejército de Burkina Faso anunció ayer la disolución del ejecutivo y del parlamento, la creación de un gobierno de transición y la instauración de un toque de queda en todo el país, durante una rueda de prensa.
El ejército de Burkina Faso anunció ayer la disolución del ejecutivo y del parlamento, la creación de un gobierno de transición y la instauración de un toque de queda en todo el país, durante una rueda de prensa.
El gobierno de transición, que sucederá al parlamento y al ejecutivo “disueltos”, busca regresar al orden constitucional “en un plazo de 12 meses”, declaró el jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general Naberé Honoré Traoré, en un comunicado que leyó un oficial.
El toque de queda se impone “sobre el conjunto del territorio entre las 19h y las 6h" para “preservar la seguridad de las personas y de los bienes”, añade el texto.
Burkina Faso se sumió ayer en la violencia luego de que estallaran protestas por un proyecto de reforma constitucional, cuya votación estaba prevista este jueves, que permitía prolongar el mandato del presidente Compaoré, tras 27 años en el poder. La votación finalmente no tuvo lugar.
En medio de disturbios generalizados, miles de manifestantes incendiaron el parlamento, tomaron la televisión pública y destruyeron la sede del partido gobernante en Uagadugú, así como otros símbolos del régimen. La violencia se extendió también a Bobo Dioulasso , capital económica del país, y a Ouahigouya.
Las protestas contra Compaoré, en el poder desde 1987 tras protagonizar un golpe de Estado en el que murió su antecesor, arrancaron hace dos días, cuando miles de personas se manifestaron en la capital al grito de “Veintisiete años es suficiente”, en alusión al tiempo que lleva el mandatario en la Presidencia.
Las protestas se extendieron e intensificaron ayer y en todo el país, especialmente en Uagadugú, donde miles de manifestantes asaltaron e incendiaron el Parlamento cuando éste tenía previsto votar una enmienda constitucional para permitir que el presidente buscara su reelección para un tercer mandato, el año próximo.
Los manifestantes también asaltaron y saquearon las sedes de la televisión y de la radio públicas, a las que obligaron a cortar la emisión, numerosas tiendas de la ciudad fueron saqueadas y las viviendas de diferentes ministros incendiadas.
Al menos tres manifestantes murieron y cientos resultaron heridos por disparos de las fuerzas de seguridad, dijeron los servicios de emergencias locales.