El ejército afgano lanzó ayer con apoyo aéreo estadounidense una contraofensiva para recuperar Kunduz, la estratégica ciudad del norte deAfganistán ocupada la víspera por los talibán. Es la primera vez que estos logran conquistar una gran ciudad afgana desde que fueron expulsados del poder en 2001 por la invasión estadounidense.
“Nuestras fuerzas avanzan en la ciudad” aseguró el presidente afgano Ashraf Ghani, que cumple estos días su primer aniversario en el poder. Sin embargo, los detalles eran escasos en las primeras horas del ataque.
“La batalla está en marcha. Las fuerzas afganas se enfrentan a la resistencia de los talibán pero logran avanzar”, dijo Sayed Sarwar Hussaini, portavoz de la policía de la provincia de Kunduz.
“Ya se han recuperado: la sede central de la policía y la cárcel de la ciudad”, agregó por su parte el ministerio de Defensa.
El ejército afgano movilizó efectivos de otras provincias y a sus fuerzas especiales, que instalaron su base en el aeropuerto de Kunduz, la estratégica ciudad de 300.000 habitantes en la carretera entre Kabul y Tayikistán.
El ejército afgano ya no puede contar con el apoyo terrestre de la OTAN, cuyos 13.000 soldados en Afganistán se dedican exclusivamente a una tarea de consejo y formación. En cambio, las fuerzas armadas estadounidenses, que regularmente atacan con drones a los insurgentes en el este del país, aportaron un apoyo aéreo al ejército afgano.
Las tropas afganas aparecen desbordadas por los insurgentes islamistas, que liberaron a “centenares de presos”, entre ellos muchos de sus combatientes, al tomar Kunduz el lunes.
Los talibanes exhortaron a los habitantes de Kunduz a seguir con la vida de todos los días, para ganarse la simpatía de la población civil. Sin embargo, un empleado de una ONG dijo que los talibanes habían derribado la puerta de la sede y que “habían robado el material de otras organizaciones”.