El viento parece haber cambiado para los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI), que pierden terreno en Irak y se han estancado en Siria, consideran los expertos.
El viento parece haber cambiado para los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI), que pierden terreno en Irak y se han estancado en Siria, consideran los expertos.
En noviembre, el EI fue expulsado de la región estratégica de Jurf al Sakhr, al sur de Bagdad, y de la ciudad de Baiji al norte, donde se vio obligado a levantar el asedio de la refinería. En el este, los yihadistas tuvieron que abandonar una de las mayores presas del país, en Udhaim, y dos ciudades cercanas a la frontera con Irán.
En Siria, no logran progresar en Kobane, ciudad siria kurda fronteriza con Turquía donde perdieron a muchos hombres desde que entraron en ella el 6 de octubre. “Los ataques de la coalición contra el EI comienzan a dar fruto en varios frentes”, afirma Ayham Kamel, de Eurasia Group.
Estas derrotas en cadena y operaciones frustradas sugieren que el aura militar del EI se va apagando. Además los yihadistas ya no se benefician de las tensiones entre Bagdad y la región autónoma del Kurdistán, que le habían permitido en junio apoderarse de zonas disputadas entre el gobierno federal y Erbil. Las dos partes hicieron un pacto y coordinan las operaciones militares. Esto permitió recuperar la semana pasada Saadiya y Jalawla, confirmando que las fronteras orientales del “califato” se desdibujan. En estas zonas, “tener por un lado (a las fuerzas kurdas) peshmergas que empujan por el norte, y al ejército iraquí que sube por el sur, es una buena táctica”, destaca un diplomático occidental.
“Creo que se decidió liberar primero el este del país, y luego avanzar hacia el oeste”, añade. Pero para John Drake, analista de AKE Groupe, las recientes victorias contra el EI se ganaron en lugares fáciles.
Combatir a los yihadistas después de que se hayan retirado de estas zonas y reagrupado en su bastión de Mosul, la segunda ciudad iraquí, y en la provincia de Al Anbar no será tan fácil. Por el momento la coalición intenta evitar los centros urbanos controlados por el EI, como Mosul, Tikrit y Faluya, por miedo a causar víctimas civiles.
Para algunos observadores, la escalada de horror en los recientes vídeos del EI es una señal del acorralamiento de los yihadistas.