Se percibe en las calles un ambiente tenso, el conflicto está latente en todo momento. Estamos sometidos a una vorágine cotidiana, que conlleva además de una sensación de inseguridad permanente, el sobrellevar cargas personales, laborales, familiares, interpersonales.
El malestar se puede manifestar de muchas maneras, una de ellas, es la conducta de personas que tienen por tarea la atención al público. Gestos adustos, explicaciones cortantes, trato indiferente, impiden cualquier acercamiento. La relación comienza con un buen día no correspondido o contestado con desgano, continúa con un diálogo "frío", sin ninguna empatía para con el otro y con un único objetivo de parte del agente: sacarse el asunto de encima lo más rápido posible. Quién debería estar en una función de servicio se "acoraza" ante cualquier opinión en contrario y empieza con una tarea reiterativa de desgaste, desactivando cualquier intento de conversación ó de solución. No hay agresión verbal, pero sí una actitud de suficiencia que irrita.
No se critica el resultado de la consulta, sino el comportamiento inadecuado, poco cordial ó nulo del que debería dar una respuesta respetuosa ante lo requerido.
No cualquier persona está en condiciones de atender al público. Quién no está capacitado actúa con prepotencia, superioridad, soberbia y a veces lo que es peor con indiferencia.
Este tipo de confrontación se da en otros ámbitos. Dentro del grupo de maltratadores hay vendedores, cajeros, profesores, policías, seleccionadores de personal, autoridades con jerarquía...Víctimas de los mismos: clientes, alumnos, desocupados, jubilados...
La película "Relatos salvajes", grafica muy bien esta realidad. ¿Hasta dónde podemos soportar tanto destrato? Todos tenemos un "Bombita" dentro nuestro. Debemos ponernos en lugar del otro, respetarnos, basta de enfrentamientos; todos sabemos que "la mala sangre" se manifiesta negativamente en nuestra salud.
Alguien dijo: "Trata a la gente como te gustaría ser tratado. Habla a la gente como te gustaría que te hablen. El respeto se gana, no se recibe".
Sergio Miguel Rovira
DNI 7.617.096