Autoridades sanitarias de Estados Unidos propusieron nuevas medidas para controlar a los viajeros provenientes de países afectados por el ébola, sin imponer obligatoriamente una cuarentena, tras una polémica y el pedido de la ONU para no “estigmatizar” a los enfermeros provenientes de África occidental.
Los Centros de Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) sugirieron, sin que sea obligatorio, controlar a los viajeros que vuelven de los países africanos afectados sin síntomas de la enfermedad en función de los riesgos, clasificados en cuatro categorías.
Los CDC no imponen de todas maneras la puesta en cuarentena de los viajeros, como se ha hecho en algunos estados de Estados Unidos, y recordaron que una persona es contagiosa sólo si ha desarrollado los síntomas de la enfermedad.
“Estamos preocupados por medidas tomadas en algunos lugares que pueden tener por efecto estigmatizar aún más o dar una falsa impresión. Uno no se contagia de ébola de alguien que no está enfermo”, dijo el director de los CDC, Tom Frieden.
Estas medidas conciernen a menos de un centenar de personas por día que llegan a alguno de los cinco aeropuertos estadounidenses donde son controlados los pasajeros provenientes de Liberia, Sierra Leona o Guinea, los más afectados por la epidemia que ha causado la muerte de cerca de 5.000 personas desde comienzos de año.
Respecto a las personas consideradas “de alto riesgo”, por haber por ejemplo tratado a enfermos de ébola, “queremos estar seguros de que no vayan a ningún lugar público ni al trabajo y que sus desplazamientos sean aprobados por las autoridades sanitarias locales”, precisó Frieden.
Ya prueban una vacuna
La agencia suiza que regula los nuevos fármacos autorizó una prueba clínica con una vacuna experimental del ébola en el Hospital Universitario de Lausana. Swissmedic señaló que la prueba se realizaría sobre 120 participantes voluntarios con apoyo de la Organización Mundial de la Salud de Naciones Unidas.
La agencia indicó en un comunicado el martes que la prueba continuará con una serie iniciada en Estados Unidos, Gran Bretaña y Mali, empleando una vacuna basada en adenovirus de chimpancés modificados genéticamente.