Los esfuerzos de vigilancia frustraron más de 50 potenciales atentados terroristas desde los ataques de 2001, dijo el jefe de una agencia de espionaje de Estados Unidos a los legisladores, al defender los programas como vitales para la seguridad nacional.
"Estos programas son inmensamente valiosos para proteger nuestra nación y asegurar la seguridad de nuestros aliados", dijo el general Keith
Alexander, director de la reservada Agencia de Seguridad Nacional
(NSA, por su sigla en inglés), en el último intento del gobierno por contrarrestar las críticas a los programas de espionaje de teléfono y de internet que salieron a la luz en días pasados.
"En los últimos años la información reunida con estos programas dio al gobierno de Estados Unidos las pistas fundamentales para ayudar a prevenir más de 50 potenciales ataques terroristas en más de 20 países alrededor del mundo", dijo.
Alexander dijo que "al menos diez de estos atentados incluyeron amenazas en el país".
El jefe de la NSA dijo que proporcionará a los legisladores del Comité de Inteligencia la información de los incidentes frustrados desde los ataques del 11 de setiembre de 2001.
Agregó que los detalles de cuatro incidentes fueron hechos públicos, incluyendo planes para bombardear la Bolsa de Valores y el metro de Nueva York.
Alexander además señaló que los programas tenían un fundamento jurídico sólido con la supervisión de los tribunales y el Congreso.
"Creo que hemos logrado la confianza y la seguridad relativa de una manera que no compromete la privacidad y las libertades civiles de nuestros ciudadanos", dijo.
Alexander y otros funcionarios testificaron en la audiencia para discutir la polémica luego de que fueran filtrados a la prensa los vastos programas de recopilación de datos de los registros telefónicos y de vigilancia de las comunicaciones por internet.
Estos incluirían al llamado PRISM (programa de vigilancia de internet), que obtiene directamente información de las principales empresas, incluyendo Google, Yahoo! y Facebook.
Pero Alexander dijo que bajo este programa "el gobierno de Estados Unidos no obtiene información unilateralmente desde los servidores de las empresas estadounidenses".
"Por el contrario, las empresas de Estados Unidos están obligadas a proporcionar estos registros por ley, utilizando métodos que están en estricto apego de ESA ley", añadió.