18 de diciembre de 2014 - 00:00

Eduardo Valdés: “Admiro del Papa su visión geopolítica del mundo”

El nuevo representante diplomático argentino en el Vaticano asumirá su cargo pasado mañana. Amigo personal de Francisco, cuenta que el Pontífice se ha propuesto construir puentes y derribar muros.

Histórico militante del peronismo porteño, Eduardo Valdés es el nuevo embajador en el Vaticano, después de la renuncia de Juan Pablo Cafiero. Formalmente asumirá pasado mañana, cuando presente las cartas credenciales.

-¿Lo tomó por sorpresa la intermediación del Papa?

-Siempre digo que ningún título le vino mejor a Jorge Bergoglio que el de “Sumo Pontífice”, que quiere decir construir puentes y derribar muros. Realmente desde el primer día se propuso hacer eso. Cuando viajó a Israel no lo entendían, y era para derribar el muro con Palestina; le devolvieron con balas y misiles. Cuando viaja a Corea del Sur es para derribar el muro con Corea del Norte. Quiero creer -sé que es así- que fue a Turquía y habrá que ver qué trabajó para abrir la frontera con Armenia. Es un orgullo que haya podido hacer esto con Cuba.

-Más allá de su costado humanista, estas gestiones hablan de una gran habilidad política…

chos admiran del Papa sus cambios al interior de la Iglesia. Yo admiro en cambio, y sobre todo, su visión geopolítica del mundo y es en eso donde lo conocí. Yo no hablo con él sobre teología. No soy tan insolente porque no manejo esos temas. Pero yo me hice amigo de él hablando de cuestiones globales del mundo. Un día en agosto de 2000 lo fui a ver. Yo era diputado electo en la Ciudad de Buenos Aires. Era el año del jubileo. Yo había visto que Bono, el cantante de U2, había propuesto al Papa Juan Pablo II que le planteara al FMI la condonación de la deuda externa de los países emergentes. Yo estaba angustiado porque veía que en la Argentina todos los inversores extranjeros pedían como contraposición flexibilizar los derechos laborales. Viendo eso, fui a verlo a Bergoglio para que él fuera Bono. Le dije: ¿Por qué en el año del jubileo no le plantea al Papa la globalización de los derechos laborales?

-¿Qué le respondió?

-Bergoglio tomó esa idea y al día siguiente me llamó y me preguntó si yo podía viajar a Roma. En Roma les gustó la idea y me esperaría el cardenal vasco Roger Echegaray. “A mí me gusta que lo planteés vos, un laico”, me dijo. Fui, me reuní con Echegaray. A los tres días me llevó a hablar con Juan Pablo II y a los cinco días estaba reunido con el director ejecutivo de la OIT. Empezamos a trabajar en la idea de un tratado de derechos laborales básicos y un salario mínimo, vital y móvil universal. Por supuesto, no pudo concretarse por la negativa de India y de China.

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