20 de febrero de 2026 - 00:00

Venezuela no debe retener más a sus presos políticos

La cárcel conocida como “Helicoide” fue en todo momento el lugar de detención más atroz. Y en la actualidad es la destinataria de las miradas internacionales desde que lo que queda de la dictadura anunció la liberación progresiva de los detenidos por cuestiones políticas.

La reciente libración de otro detenido argentino en Venezuela alienta la esperanza de que las nuevas autoridades, constituidas provisionalmente tras la caída de Nicolás Maduro, cumplan con la promesa de no mantener más presos políticos, uno de los mayores flagelos de ese nefasto régimen dictatorial.

Este grave asunto forma parte de una de las situaciones no del todo aclaradas a partir del indudable tutelaje de Estados Unidos, responsable de la notable operación contra el líder máximo el 3 de enero último.

Se espera un claro avance, porque en los lugares de detención de quienes cayeron en desgracia por designio de la dictadura abundaron casos denunciados de gravísima violación de los derechos humanos, incluyendo torturas y hasta violencia sexual.

A lo largo del tiempo fueron frecuentes los informes de organismos internacionales, incluyendo a Naciones Unidas, dando cuenta de los numerosos casos de violencia irracional del régimen chavista contra opositores detenidos, a los que se sumaron, como en el caso de los argentinos, ocasionales visitantes a ese país o supuestos “infiltrados” en el imaginario del criminal método aplicado.

En más de una oportunidad se hizo mención a acciones calificadas de crueles, inhumanas y degradantes, en especial desde que comenzó a ejercer el poder Nicolás Maduro tras la muerte de Hubo Chávez. Siempre se trató de planes orquestados al más alto nivel político venezolano para hacer sentir lo que regía en aquel país a los que se atreviesen mínimamente a alzar la voz contra el régimen.

La cárcel conocida como “Helicoide” fue en todo momento el lugar de detención más atroz. Y en la actualidad es la destinataria de las miradas internacionales desde que lo que queda de la dictadura anunció la liberación progresiva de los detenidos por cuestiones políticas.

Si bien se justificó plenamente la detención internacional del dictador Maduro, es pertinente deducir que nada puede quedar en una esperada liberación de cada uno de los detenidos políticos que hayan logrado sobrevivir a tantas atrocidades sin que en algún momento la justicia también recaiga sobre quienes, respondiendo a órdenes superiores, ejecutaron sin miramientos tantísimos delitos.

Por lo tanto, tras la liberación de dos argentinos entre centenares de víctimas de tanta irracionalidad y delincuencia por parte del Estado, también se espera ansiosamente por Nahuel Gallo y Germán Giuliani. En el caso de Gallo, por ser gendarme y en virtud del fuerte rechazo al régimen venezolano expresado por el actual gobierno argentino, caben las sospechas de alguna manipulación o demora, lamentablemente.

El cumplimiento de este paso por parte de las actuales autoridades de Venezuela es fundamental, ya que no puede pensarse en una reinserción de ese país en el contexto internacional mientras sigan vigentes atrocidades que condujeron a la triste realidad.

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