1 de noviembre de 2026 - 00:00

Vale más una gira de gestión que de papelón

Viajar por las provincias de la Argentina para visitar emprendimientos productivos, como lo hizo esta semana el presidente Milei, es un acertado cambio de rumbo, luego de su insistente militancia ideológica por el mundo, que nos resulta costosa a los argentinos y no le ha servido a él en absoluto.

El presidente de la Nación parece haber iniciado en los últimos días una estrategia de visitas a provincias de gobernadores aliados. Es obvio que pretende reforzar vínculos y compartir logros derivados de su política de apertura económica e incentivo a las grandes inversiones. Es, además, parte de una válida estrategia preelectoral.

No hay que descartar, por otro lado, que busque recomponer su imagen y la de su gobierno luego del resultado en las urnas en Brasil, que lo obligará a seguir conviviendo con una mirada antagónica al presidente allí reelecto.

En la provincia de Catamarca, Milei defendió el programa conocido como RIGI, que ya acumula 29 proyectos aprobados en todo el país por cerca de 80 mil millones de dólares. En lo concretamente minero, hay 13 iniciativas acordadas con dicho régimen por casi 28 mil millones de la moneda estadounidense. Mirada atenta para nuestra provincia, sin duda.

El titular del Poder Ejecutivo compartió en la Puna catamarqueña un acto con el gobernador Jalil y representantes de la compañía minera Río Tinto, destacando al hablar que las obras allí radicadas sumarán 25 mil toneladas anuales de producción de carbonato de litio. Sostuvo, además, que los dos emprendimientos situados en la montaña norteña comenzaron a producir este año, antes de lo previsto.

Además, dijo, con acierto, que durante mucho tiempo propuestas de tal envergadura “se atrasaban indefinidamente o incluso no se hacían”, para enfatizar que “gracias al cambio de modelo las obras se adelantan como sea posible para poder producir y generar riqueza cuanto antes”. En el mismo sentido, elogió la legislación de glaciares ahora vigente por el poder de decisión que les da a las provincias.

Aunque se le puede reprochar al presidente que una vez más haya atacado a un mandatario provincial opositor, como en este caso el riojano Quintela, también hay que coincidir con la crítica a las ideas retardatarias. Como parte de sus apetencias presidenciales para nada ocultas, no hace mucho Quintela advirtió, en sintonía con otras voces del PJ, que en caso de volver ese espacio al poder se revisarían las inversiones encaradas por la gestión libertaria.

Por ello, no cabe ninguna duda, si Milei y su equipo logran estabilizar el proceso económico, de modo que a los sectores actualmente más afectados por el admitido estancamiento actual les mejoren las perspectivas, su camino a la reelección en contacto con los habitantes de todo el país se puede ver fortalecido.

Sería un acertado cambio de rumbo, luego de su insistente militancia ideológica por el mundo, que nos resulta costosa a los argentinos y no le ha servido a él en absoluto. Ejemplo, su reciente presencia en España. Un componente adverso que sólo logró perjudicar su imagen pública.

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