5 de enero de 2026 - 00:00

Un argentino, aspirante a conducir Naciones Unidas

Constituye un paso clave para el país la postulación de un argentino a conducir la Organización de las Naciones Unidas. Rafael M. Grossi es el aspirante, mundialmente reconocido por su hábil y efectiva mediación en conflictos internacionales.

Así como fue notablemente trascendente para el país que un sacerdote argentino llegase a ser el jefe de la Iglesia Católica mundial, con el pontificado de Francisco (2013-2025), también constituye un desafío de enorme importancia intentar colocar a un connacional al frente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El proceso de selección para elegir al décimo secretario general de Naciones Unidas ya comenzó, pero demorará todo el año 2026 y el designado o designada para suceder al actuar titular, Antonio Guterrez, tomará posesión de la función el 1° de enero de 2027, en coincidencia con los 80 años de un organismo que nuclea a 193 estados y cuyos aportes a la estabilidad internacional son clave.

La ONU tiene como misión tratar de evitar futuros conflictos a gran escala, mantener la paz, fomentar el desarrollo social y económico, promover la vigencia de los derechos humanos y observar el cumplimiento del derecho internacional.

Aunque la institución es un organismo determinante para la paz y cooperación global, a menudo los países más poderosos, especialmente los miembros permanentes del Consejo de Seguridad con poder de veto (EEUU, Rusia, China, Reino Unido y Francia), proceden según sus necesidades y requerimientos, limitando la efectividad de la ONU.

Con respecto al periodo de conducción que arrancará en 2027, corresponde elegir el cargo entre candidatos de América.

En la pugna se encuentran dos mujeres y un varón: Michele Bachelet, expresidenta de Chile; Rebeca Grynspan, economista y exvicepresidenta de Costa Rica, ahora secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) y nuestro compatriota Rafael Mariano Grossi (64), cientista político que se formó en la Universidad Católica Argentina (UCA) y que posteriormente hizo la carrera diplomática en el Instituto del Servicio Exterior (ISEN) y se capacitó en temas nucleares en la empresa Invap (Investigaciones Aplicadas), basada en Río Negro.

Grossi actualmente tiene una posición expectante ya que preside la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), entidad que promueve la utilización pacífica de la energía nuclear.

En suma, el argentino, cuya candidatura es impulsada decididamente por la administración Milei, acredita pergaminos para el puesto, sin desmerecer, claro, a sus contrincantes mujeres, especialmente la costarricense, quien exhibe una impecable foja de servicios internacionales.

La gestión de Grossi cobró notoriedad por sus actuaciones en el terreno como director general de la OIEA, como por ejemplo al intervenir para evitar un accidente nuclear en la planta ucraniana de Zaporiyia (la mayor de Europa) tras la ocupación rusa.

Como se aprecia, un candidato posible a ganar el puesto en disputa. Promete que la ONU en sus manos “no pecará de parcialidad” ni de “posiciones ideologizantes” y mantendrá una posición activa en todos los frentes.

El influyente “The New York Times” consideró que el diplomático “surgió como un mediador inesperado en un mundo en guerra, recibiendo el reconocimiento de los gobiernos involucrados. En una era de nuevos temores nucleares, Grossi se encuentra de repente en el centro de los enfrentamientos geopolíticos más críticos”.

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