9 de agosto de 2026 - 00:00

Por una visita papal que unifique y calme pasiones

El mensaje que dejará el Papa en cada uno de los actos que se concreten en su esperada visita tendrá un impacto social ineludible e inevitable, uniendo a través de la fe católica mayoritaria entre los argentinos distintas líneas de pensamiento político e ideológico. En recientes declaraciones con motivo de la confirmación del viaje papal, con acierto el arzobispo de Buenos Aires, García Cuerva, dijo que no será para nada admisible ni tolerable incluir a León XIV en ninguna grieta social y política.

La confirmación de la visita a la Argentina del papa León XIV, que se producirá en noviembre como parte de una gira que incluye a Uruguay y Perú, es muy celebrada por la comunidad católica de nuestro país luego de casi cuatro décadas. Recuérdese que en 1987 llegó por segunda vez Juan Pablo II, justamente el jefe de la Iglesia reconocido, entre otras virtudes, como “el papa viajero”.

Y con más razón se celebra este próximo acontecimiento porque la Iglesia argentina no pudo lograr que en sus doce años de reinado el papa argentino, Francisco, se acercara en misión oficial al país. Por ello se considera que el actual jefe de la Iglesia con la misión que emprenderá cumplirá con una cuenta pendiente de Francisco no sólo con la Argentina, sino también con Uruguay.

Se debe tener presente que la visita de León XIV tendrá una fuerte impronta pastoral, es decir, de confirmación en la fe para la comunidad católica local y de aliento para aplicar los preceptos evangélicos en la vida cotidiana.

Y recuerdan los analistas especializados en temas vaticanos, que en lo social el Pontífice viene manteniendo una línea similar a la de su antecesor, con especial preocupación por la pobreza, la vigencia de la doctrina social de la Iglesia y las dudas que puede generar la polarización política en la región, principalmente en cuanto a una necesaria merma del nivel de confrontación existente en base a las pasiones ideológicas. Un asunto que en nuestro país tiene raíces fuertes y que para muchos fue uno de los motivos por los que nunca llegó hasta aquí Jorge Bergoglio como papa.

En línea con lo que pretende la Iglesia argentina, que es neutralizar todo intento de capitalización política que se pueda concretar con la importante misión papal, será de gran significado el rol que cumpla el gobierno nacional, anfitrión en lo protocolar, pero a la vez con el desafío obligado de desligarse de cualquier sospecha de vínculo en respuesta a las premisas que impondrá la Iglesia para este acontecimiento.

El mensaje que dejará el Papa en cada uno de los actos que se concreten en su esperada visita tendrá un impacto social ineludible e inevitable, uniendo a través de la fe católica mayoritaria entre los argentinos distintas líneas de pensamiento político e ideológico.

En recientes declaraciones con motivo de la confirmación del viaje papal, con acierto el arzobispo de Buenos Aires, García Cuerva, dijo que no será para nada admisible ni tolerable incluir a León XIV en ninguna grieta social y política. Es decir, la reconciliación que los argentinos merecemos.

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