21 de septiembre de 2026 - 18:06

Las monjas que preparan 400.000 hostias para la visita del Papa León XIV: "Cada una lleva nuestras oraciones"

Cuatro monjas de Córdoba están preparando las hostias para las actividades del Papa León XIV en Argentina. Es la misma cantidad que suelen hacer en un año.

Argentina se prepara para la visita del Papa León XIV, y esos preparativos implican -literalmente- estar en todos los detalles. Por esto mismo es que en un taller de la congregación Hijas de San José (en Córdoba), cuatro monjas trabajan para elaborar, seleccionar y embolsar las hostias que serán utilizadas durante la visita del Sumo Pontífice. Harina de trigo y agua son los ingredientes centrales, pero el entusiasmo es el principal.

En total, las religiosas están elaborando 400.000 hostias para repartir durante las ceremonias que oficiará León XIV en el país. Y desde hace semanas vienen trabajando en cadena.

Las 400.000 hostias que prepararán las monjas de la congregación Hijas de San José para la visita del Papa equivalen a la cifra que preparan en todo un año.

Las 400.000 hostias que prepararán las monjas de la congregación Hijas de San José para la visita del Papa equivalen a la cifra que preparan en todo un año.

En el pintoresco barrio Güemes, en la ciudad de Córdoba, se encuentra la sede del taller de la compañía religiosa donde todos los días, desde muy temprano, se lleva adelante este trabajo artesanal y de producción organizada.

“Es como una panadería de hostias”, dijo, entre risas, la hermana Mónica Romero, encargada del taller y en diálogo con Aconcagua Radio.

Cada mañana, a partir de las 6, comienza la preparación de la masa. A la harina y al agua -ingredientes básicos- la acompañan el esfuerzo de las religiosas. Porque, además de las 400.000 hostias especiales y para la ocasión de la visita de León XIV, las religiosas abastecen habitualmente de estos productos a parroquias, capillas y catedrales de todo el país.

Cuatro monjas para 400.000 hostias

Habitualmente, la comunidad religiosa cordobesa produce unas 400.000 o 500.000 hostias en un año. Ahora, esa cantidad debe concentrarse en un lapso mucho más corto.

Para tener una referencia, normalmente producen unas 50.000 por semana y trabajan con alrededor de 25 kilos de harina todos los días. Pero, para este operativo especial, el taller funciona con una organización diferente.

Dos religiosas trabajan durante la mañana en la elaboración de las hostias. Las otras dos se encargan de seleccionarlas, embolsarlas y preparar los pequeños paquetes que luego serán distribuidos para la celebración.

“Somos cuatro personas que vamos trabajando en cadena”, contó Mónica.

Y es que no se puede llenar el taller de gente. Hay máquinas, procesos y controles que requieren atención permanente.

Una vez que todo esté terminado, la comisión de liturgia encargada de la organización de la visita papal retirará las hostias y las trasladará hasta el predio donde serán utilizadas. De hecho, las religiosas no tienen vehículo propio, por lo que esperan que la organización se encargue del traslado.

Tradicionalmente las monjas elaboran las hostias que se distribuyen en iglesias de todo el país.

Tradicionalmente las monjas elaboran las hostias que se distribuyen en iglesias de todo el país.

¿El plazo? La idea de las fabricantes es que todo esté listo uno o dos días antes de la celebración.

Harina, agua y hostias aptas para celíacos

Todo el proceso comienza con la masa. La mezcla de harina y agua se coloca en las máquinas, que se encargan de aplastarla hasta convertirla en una lámina muy fina. Es un pan ácimo, es decir, sin levadura.

A simple vista, el resultado inicial parece una especie de gran disco o torta muy delgada. Pero todavía falta bastante para que se convierta en una hostia.

Porque la masa sale muy seca y crocante, entonces necesita un período de estacionamiento de aproximadamente dos semanas. Una vez cumplido todo esto, llega el momento del corte.

Las grandes láminas son marcadas por una prensa que deja grabados y dibujos sobre la superficie. Esas marcas también permiten establecer dónde deberán realizarse los cortes para obtener las distintas hostias. De allí salen tanto las hostias pequeñas como las grandes que utilizan los sacerdotes.

Además, también existe una producción especial para personas con celiaquía, para quienes las religiosas elaboran hostias destinadas a la comunión.

Una misión que ya lleva 150 años

Para las Hijas de San José, fabricar hostias es más que un trabajo. La propia congregación considera esta tarea parte de su misión desde su fundación, en 1875.

Harina de trigo y agua son los ingredientes principales, aunque también hacen hostias aptas para celíacos.

Harina de trigo y agua son los ingredientes principales, aunque también hacen hostias aptas para celíacos.

Actualmente tienen dos comunidades dedicadas a esta actividad, una en Córdoba y otra en Buenos Aires. Entre ambas abastecen a parroquias y templos de distintas provincias del país. La comunidad cordobesa funciona además como un pequeño engranaje dentro de una estructura mucho más grande.

Mónica Romero llegó a la congregación en 1988, cuando tenía 19 años. Hoy tiene 58 y buena parte de su vida transcurrió entre la vida religiosa y estas tareas.

Es rosarina y durante su etapa de formación en Buenos Aires tuvo además la posibilidad de conocer personalmente a Jorge Bergoglio, cuando todavía era obispo y luego cardenal.

Trabajamos codo a codo con él como obispo primero de Flores y después como cardenal”, recordó a Aconcagua Radio, y agregó que Bergoglio visitaba la comunidad, participaba de celebraciones y daba retiros para la vida consagrada.

“Una caricia muy dulce de Dios”

Mónica no logró ocultar esa mezcla entre alegría y emoción al hablar de la visita de León XIV. No solamente por tratarse del Papa, sino porque representa también una visita que durante años habían esperado y que finalmente no pudo concretarse con Francisco.

“Es una alegría muy grande, sea quien sea el Papa. Hoy es León XIV. Es como sentir una caricia muy dulce de Dios en nuestro rostro, en nuestra vida, nuestra historia”, reconoció.

La jornada de trabajo de las religiosas elaborando hostias no termina cuando se apagan las máquinas. Después del mediodía llega el momento de limpiar todo el taller, lavar las máquinas y dejar cada cosa preparada para la mañana siguiente.

“En cada hostia que nosotros hacemos, sepan que nosotros rezamos por cada persona que va a recibir esta comunión en cualquier momento”, destacó la monja Mónica Romero.

“En cada hostia que nosotros hacemos, sepan que nosotros rezamos por cada persona que va a recibir esta comunión en cualquier momento”, destacó la monja Mónica Romero.

Por la tarde rezan como comunidad, tienen su momento de descanso, almuerzan, atienden el jardín y continúan con las tareas cotidianas.

Pero la elaboración de hostias, además, es el medio de vida de la comunidad. Las religiosas venden las hostias y con ese dinero compran la harina, pagan los servicios, el mantenimiento de las máquinas, el gas, el agua y los impuestos.

No trabajamos con fines de lucro”, explicó Mónica, y cerró: “En cada hostia que nosotros hacemos, sepan que nosotros rezamos por cada persona que va a recibir esta comunión en cualquier momento”, cerró.

Escucha la nota completa acá y podés escuchar la radio en vivo en www.aconcaguaradio.com

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