29 de agosto de 2026 - 00:00

Narcotráfico: una lucha más allá de ideologías

Siempre es loable lo que se aporta en cada provincia para frenar y combatir este gran delito. Mendoza lleva a cabo un control bastante exigente por el permanente movimiento internacional que genera el paso a Chile. Se debe consolidar una estrategia de mucho consenso en todo el país a partir del convencimiento del flagelo que supone la actividad narco.

El narcotráfico sigue sumando hechos luctuosos en distintas zonas del país. La guerra entre bandas atemoriza cada vez más a la población, además de provocar periódicamente muertes y heridas en gran escala.

En estos tiempos el drama está instalado en especial en varias zonas del país, con un significativo aumento en el Conurbano bonaerense, llegando a equiparar, de alguna manera, estadísticas que en su momento se manejaron en la ciudad de Rosario, Santa Fe, lugar que durante mucho tiempo fue el epicentro de la ilícita actividad y su complementaria violencia.

En los últimos días un grupo de vecinos hizo justicia por mano propia luego del asesinato de dos trabajadores de la construcción que fueron acribillados por error; incendiaron una casa donde se guarecían narcos y luego los atacaron a cuchilladas matando a una mujer e hiriendo a su pareja. Y en otro caso, en un ataque entre dos facciones hubo muertos y heridos. La crónica policial de aquella zona suma casos como éstos con alarmante frecuencia.

De todos modos, algunos números van demostrando que la labor de las autoridades con seriedad y eficiencia va dando buenos resultados. Justamente, en la provincia de Santa Fe, donde la Nación y el Estado local implementaron el denominado Plan Bandera, se advierte la fuerte presión oficial, con operativos frecuentes y una baja histórica en la cantidad de homicidios. Semanalmente hay muchas detenciones y una paralela desarticulación de organizaciones criminales. No obstante, continúan los operativos contra el narcomenudeo, limitándose la mayor parte de disputas entre bandas en algunos barrios.

En cambio, en el caso puntual de la provincia de Buenos Aires predomina la tensión que generan las diferencias políticas con la Nación. Por lo tanto, la labor contra estos delincuentes no tiene la coordinación que merece y que debería sobrepasar diferencias ideológicas. La metodología contra el delito, en general, debería ser una sola.

Entre la Nación y la administración bonaerense hay una relación compleja en cuanto a seguridad en general, oscilando entre la cooperación operativa ante sucesos puntuales y la tensión ideológica y política entre las respectivas gestiones.

El resultado, por lo tanto, es mayormente negativo, lo que termina obstruyendo a cualquier estrategia que se pretenda montar a nivel federal en virtud de la gran dimensión que tiene el territorio bonaerense, con un nido de criminalidad puntual en muchos distritos que rodean a la ciudad de Buenos Aires.

Es por todo ello que siempre es loable lo que se aporta en cada provincia para frenar y combatir este gran delito. Mendoza lleva a cabo un control bastante exigente por el permanente movimiento internacional que genera el paso a Chile.

Se debe consolidar una estrategia de mucho consenso a partir del convencimiento del flagelo que supone la actividad narco.

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