Se han producido últimamente en el Gran Mendoza incidentes muy graves de tránsito, que se llevaron la vida de seis personas en dos siniestros viales, uno producido en el Acceso Este, frente a la Terminal de Ómnibus.
Los mendocinos tenemos que aprender a manejar a velocidades prudentes en calles y rutas, es decir respetando la cartelería vial. Con ese solo requisito se bajaría la estadística de choques mortales o con heridos graves; llegaríamos más tarde, pero con vida.
Se han producido últimamente en el Gran Mendoza incidentes muy graves de tránsito, que se llevaron la vida de seis personas en dos siniestros viales, uno producido en el Acceso Este, frente a la Terminal de Ómnibus.
Los fallecidos eran en general personas jóvenes o con amplia expectativa de vida al momento de producirse los hechos.
Con toda seguridad el suceso del sábado 8 de agosto, en el ingreso a la ciudad capital, el componente determinante de la tragedia fue la alta velocidad de desarrollada por uno de los vehículos, que impactó contra la parte trasera de la otra unidad, produciendo la caída de los dos rodados a la calle Alberdi, jurisdicción de San José (Guaymallén).
Si el automotor que impactó al otro hubiese circulado a 40 o 60 km/h, no estaríamos lamentando tanto luto y que una madre y su hijo continúen hospitalizados en delicado estado.
El restante episodio que comentamos ocurrió el domingo 16 de agosto, en la ruta provincial 60, en jurisdicción de Maipú. El choque de dos vehículos en la muy mal iluminada vía de comunicación, que une Luján de Cuyo con los departamentos del Este, dejó el luctuoso saldo de cinco mendocinos fallecidos. La investigación del siniestro está en curso para establecer la mecánica del impacto y las responsabilidades que pudieran derivarse del caso.
La justicia vial lo decidirá, pero la velocidad más alta que la permitida influyó en el primero de los casos, mientras se estudian las causales del segundo siniestro.
Sabemos que cuando se producen estos hechos por derivación de los mismo y por temor a padecer algo igual, muchos conductores vuelven a circular a velocidades prudentes o como indica la cartelería vial de rutas y autopistas.
En la causa de los accidentes de tránsito, hay varios componentes, pero insistimos en que una de las variables principales es la velocidad.
La física no admite matices: la energía de un impacto crece con el cuadrado de la velocidad, así que un choque que a marcha prudente deja chapa abollada, con el pie en el acelerador se vuelve mortal. Es un salto de la abolladura a la tragedia.
Es necesario entonces que la Policía Vial provincial y los sistemas de regulación y ordenamiento vial de los municipios prosigan con los operativos de control de velocidad, y los intensifiquen para que, por el rigor de las multas, los conductores aprendan a circular siguiendo las indicaciones de la cartelería vial.
Los beneficios de la velocidad prudente son, entre otros, una reacción más rápida y frenado ante un peligro; el auto se detiene en menos metros y, lo que, es más, las colisiones a baja velocidad causan menos lesiones graves o muertes.