20 de septiembre de 2026 - 00:00

Los agravios del poder de turno al periodismo

Desterrar un modelo político y económico que, según el criterio libertario, empobreció al país debería formar parte de un debate potente, por qué no, pero nunca buscando silenciar a quienes en democracia merecen el respeto de informar y opinar, razón de ser del periodismo.

Las ofensas al periodismo en nuestro país son cada vez más frecuentes. Y preocupa sobremanera que gran parte de dichos ataques provengan nada menos que del presidente de la Nación y su entorno. Una situación que, lamentablemente, se registra desde la asunción de la actual conducción del país.

Este problema volvió a ser abordado en la reciente asamblea anual de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), que advirtió sobre lo que consideró un deterioro del debate democrático. Destacan que el último semestre se caracterizó por el aumento de los insultos contra medios y periodistas puntuales.

A través de su comisión de libertad de prensa, Adepa enfatizó que “no corresponde pedir silencio a los funcionarios. Corresponde reclamarles que ejerzan su derecho a expresarse dentro de las reglas y responsabilidades que impone el sistema republicano”, agregando que el agravio y la estigmatización provenientes de altos funcionarios públicos puede generar un efecto contagio sobre el conjunto de la sociedad.

“Cuando el insulto proviene de la máxima autoridad estatal y se repite sistemáticamente, la asimetría de poder entre quien agrede y quien es agredido transforma el episodio en un problema que excede ampliamente una disputa entre individuos”, fue otra de las contundentes reflexiones de las entidades periodísticas de nuestro país.

Para potenciar su advertencia, Adepa agregó que sólo en una semana del último mes de agosto se registraron 335 mensajes contra la prensa que fueron republicados por la cuenta presidencial, además de 26 publicaciones propias y 21 alusiones despectivas al periodismo en intervenciones públicas. Y sobre el cierre de columna hubo más improperios. Generalmente la crítica se sostiene en descalificativos habituales del discurso presidencial: “periodistas corruptos”, “ensobrados”, etc. No se pueden reproducir otros calificativos.

Lo que más alarmó a las entidades periodísticas, como en su momento a sectores de la sociedad en general, fue el mensaje del titular del Ejecutivo ante alumnos de un colegio de nivel medio de la ciudad de Buenos Aires, donde instó al auditorio a ser hostiles con el periodismo. Sorprendente mandato tratándose de una disertación sobre “Ética como política de Estado”.

Con el criterio de una batalla cultural, el gobierno libertario ha instalado un fuerte cotejo de ideas con el que busca desalojar con el tiempo costumbres y estilos de conducción que considera perimidos y, a la vez, culpables del deterioro del país en su conjunto.

Como todo enfrentamiento ideológico, su impacto dependerá, en gran medida, de la perspectiva que se elija para su análisis, como de resultados de determinadas políticas.

Desterrar un modelo político y económico que, según el criterio libertario, empobreció al país debería formar parte de un debate potente, por qué no, pero nunca buscando silenciar a quienes en democracia merecen el respeto de informar y opinar, razón de ser del periodismo.

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