La Antártida representa para nuestro país un factor geopolítico de trascendente importancia y así como reivindicamos soberanía sobre las usurpadas Islas Malvinas, defendemos nuestra posición en el continente blanco.
Todo lo que haga el país para potenciar su presencia en la Antártida, será trascendente en materia de soberanía, especialmente pensando en los derechos de titularidad que nos asisten sobre las usurpadas Islas Malvinas.
La Antártida representa para nuestro país un factor geopolítico de trascendente importancia y así como reivindicamos soberanía sobre las usurpadas Islas Malvinas, defendemos nuestra posición en el continente blanco.
Argentina fue el primer país en situar una base permanente en la Antártida, declarando su soberanía en el año 1904. De esta manera, la base Orcadas debe ser considerada, en la región, como la estación científica antártica con mayor antigüedad en funcionamiento.
Traemos a colación en este comentario tres episodios vinculados al continente cubierto de hielo.
Uno de los casos, es la participación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), por primera vez, en la Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos (Rapal).
Esta reunión vincula anualmente a los responsables de los programas antárticos de la región.
La presencia del Conicet en este espacio contribuye a fortalecer la articulación científica y tecnológica, tanto a nivel nacional como internacional, con referentes y especialistas vinculados a la investigación antártica. No haber estado en ese encuentro hubiera sido perder una posición muy estratégica, porque la Rapal es un foro de cooperación regional que reúne a los organismos responsables de los programas antárticos de los países latinoamericanos participantes: Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay.
Con la asistencia de la representación nacional se fortalecen las posibilidades de vinculación tecnológica y relacionamiento interinstitucional para realizar transferencias e investigaciones, en campos como Oceanografía, Biología, Geología, Paleontología y otros aspectos del ambiente natural antártico.
Por otra parte, y ya situándonos en Mendoza, la Cámara de Diputados reconoció hace días al personal antártico argentino que cumplió funciones durante la campaña de verano 2025/2026 y a quienes se encuentran prestando servicios en la presente temporada de invierno-primavera.
La iniciativa fue del diputado Gustavo Cairo (LLA), quien puso en consideración “la gran tarea del personal científico, militar superior y subalterno de las fuerzas armadas y civil, que prestan sus servicios en las distintas bases militares en la Antártida, quienes asumieron un gran compromiso de representar a nuestro país en la Antártida y contribuyen, a través de sus trabajos al desarrollo de actividades científicas y humanitarias en uno de los territorios más desafiantes del planeta”.
El otro suceso que merece recordarse en estos días de octubre es la creación de la Base Antártica Conjunta Marambio, por la mítica Patrulla Soberanía de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), al habilitarse la pista para el aterrizaje de aviones. Ese hito antártico se concretó el 29 de octubre de 1969, y uno de los integrantes de ese esforzado grupo fue el suboficial mayor ® Juan Carlos Luján, de la provincia de Buenos Aires, quien tenía entonces 30 años. Este pionero antártico es habitual colaborador de la sección Opinión de este diario, en su carácter de presidente de la Fundación Marambio.