Con la supresión del cepo cambiario, el gobierno de Javier Milei puso en marcha una nueva etapa de su política económica, indudable columna vertebral de la gestión. El anuncio de la eliminación de la totalidad de las restricciones en materia cambiaria habilita un nuevo ciclo, enmarcado en lo que la actual conducción define como Fase 3 de su plan económico, pero que es de vital importancia para que la Argentina gane credibilidad definitiva a nivel internacional.
Pese a las turbulencias, en las etapas previas del plan la conducción económica logró avanzar con éxito de la eliminación del déficit fiscal y en ponerle un freno necesario a la emisión monetaria, aspectos salientes para la pretendida reducción inflacionaria en la que este gobierno se sigue debatiendo, aunque con intermitencias, como determinaron los datos oficiales del Indec también conocidos el viernes.
Con el anuncio efectuado se estaría materializando el más grande desafío para el Gobierno. Es que la mayor promesa libertaria al electorado que lo respaldó en su momento se basó siempre en el levantamiento del cepo y el ordenamiento de la macroeconomía, puntos de partida para el tránsito hacia una normalidad económica que conduzca, a su vez, a una mejor calidad de vida. En efecto, se debería comenzar, de una vez por todas, con la recuperación de los ingresos de los jubilados, ya que los valores actuales son el testimonio del estado de la economía, más allá de cualquier discurso.
Fueron muchos años de mala praxis a través del cepo, ya que con ese recurso se limitó la actividad de la economía. Ahora, como auguró el ministro Luis Caputo, se puede pensar en un claro incentivo para el ingreso de inversiones que estaban pendientes del paso anunciado, lo que torna alentador el panorama si se tiene en cuenta que aun en las actuales condiciones en el interanual de diciembre de 2024 se creció al 6%. Se debería, a su vez, poder rebajar impuestos y así también apoyar al sector privado.
La posibilidad de aplicación de lo anunciado ya venía generando mucho interés a nivel internacional y en tal sentido va en línea con el fuerte respaldo que significaron las condiciones de otorgamiento del nuevo crédito por parte del Fondo Monetario Internacional, que tiene como objetivo fortalecer nuevamente al Banco Central.
Es posible que esta nueva etapa del plan económico pueda generar un golpe en los mercados en el corto plazo. Desde mañana seguramente gran parte de la atención general estará hacia allí orientada. Pero también es muy probable que se genere previsibilidad en la economía en el mediano y largo plazo. Esa sea, posiblemente, la mayor apuesta de la actual conducción nacional.
Es de esperar que la Argentina ingrese a una lógica cambiaria de mayor normalidad, acorde y en línea con la mayoría de los países que, como el nuestro, se empeñan en transitar hacia el desarrollo en base a la estabilidad y la credibilidad. En definitiva, como siempre, serán los mercados y los ciudadanos los que depositen su confianza en las medidas y hagan que los anuncios sean una realidad”.
Como cierre, el deseo de que esta esperada transformación se dé en el marco de una necesaria calidad institucional. La vida de una república no sólo se sustenta en el llamado orden económico, sino también en cultivar bases sólidas republicanas, elemento clave en la conducción de esa confianza necesaria para el éxito de la economía.