El papa León XIV efectuó un fuerte llamado a la paz en la parte final de su reciente visita apostólica a Francia. Lo más trascendente de dicho gesto es que lo realizó ante líderes religiosos de diferentes cultos, colocándolos de alguna manera como gestores y garantes de una acción que debe intentar lo que los países no logran a través de sus dirigencias políticas.
En tal sentido, el jefe de la Iglesia recordó el diálogo que posibilitó la integración europea luego de la devastadora Segunda Guerra Mundial, seguramente aprovechando la coincidencia de que este cónclave a favor de la paz fue organizado en un centro de conferencias que lleva el nombre de Robert Schuman, un estadista católico francés al que se considera uno de los padres fundadores de la unidad europea de postguerra. Una concreta y sorprendente alusión a un personaje de la política orientado hacia la paz que mueve al catolicismo y que debe inspirar a todos los cultos en general.
En momentos tan turbulentos para Europa, sin dejar de reconocer la crisis que soportan otras regiones del mundo, el pedido de León XIV suena como un reclamo, una obligación moral, si se parte de la base de que las religiones mayoritarias contienen mandatos explícitos de resolución pacífica de los conflictos, entre otros preceptos.
Por lo tanto, al expresarse en este caso ante líderes judíos, musulmanes, protestantes y ortodoxos, además de católicos, el jefe de la Iglesia apeló al diálogo y consenso que debe inspirar cada creencia para buscar influir en la desmadrada política de antagonismos que hoy en día pone en riesgo la paz en Europa, una de las cunas de la civilización y de la divulgación de las creencias religiosas.
Si bien distintos papas a lo largo de los años han propiciado la paz, fue Juan Pablo II quien impulsó un hito histórico para la Iglesia Católica al convocar, en 1986, a la Jornada Mundial de la Oración por la Paz, en Asís, Italia. Allí reunió a líderes de diversas religiones del mundo para rezar juntos. En la misma línea se orientó luego el papa argentino Francisco.
En tal sentido, nuestra provincia tiene el privilegio de contar con el Consejo Interreligioso de Mendoza, una organización pionera en Argentina y América Latina, fundada en 1970, que reúne a representantes de distintos cultos tradicionales para fomentar el diálogo, la paz y la colaboración social.
Como conclusión corresponde destacar otra de las fuertes reflexiones de León XIV en la ciudad de Metz al considerar que el derecho internacional y el multilateralismo son “el mejor antídoto frente a cualquier voluntad de dominio que apueste por los conflictos”. Y alertó sobre lo que llamó “la ilusión del rearme”.