El fiscal Diego Luciani se convirtió en una de las personalidades más destacadas entre los participantes del 62° Coloquio IDEA, realizado en Mar del Plata, al recibir una verdadera ovación durante más de un minuto.
El respaldo público expresado en el coloquio IDEA por la dirigencia empresarial económica convalida el proceso piloteado por el doctor Luciani y lo define como un antes y un después desde el punto de vista institucional.
El fiscal Diego Luciani se convirtió en una de las personalidades más destacadas entre los participantes del 62° Coloquio IDEA, realizado en Mar del Plata, al recibir una verdadera ovación durante más de un minuto.
Un gesto de un auditorio compuesto por empresarios que arrojó un claro mensaje del sector en respaldo a la lucha contra la corrupción en el país. Debe tenerse presente que el fiscal Luciani fue quien sostuvo la acusación en la denominada Causa Vialidad, que concluyó con la condena a prisión de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, entre otros acusados.
En este caso, el fiscal Luciani participó en IDEA como invitado en un bloque del evento que presentó un informe sobre estabilidad institucional para el desarrollo.
Luciani admitió haber sufrido presiones políticas bastante directas, en especial a partir de la asunción de Cristina de Kirchner como vicepresidenta de la Nación, a fines de 2019. Y relató cómo vivió en el contexto familiar el caso en el que le tocó acusar al poder kirchnerista, teniendo en cuenta que es padre de cuatro hijos y que uno de ellos le planteó en aquel momento su temor en base al antecedente que dejó el asesinato del fiscal Nisman, en enero de 2015, luego de anticipar la denuncia que haría por el caso AMIA.
Al enfatizar en una independencia para poder aplicar su criterio el fiscal comentó una paradoja: fue nombrado en el cargo en 2013 por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. “Esta es la independencia que debemos tener los fiscales y los jueces”, sentenció también entre muestras de apoyo del auditorio.
Este hecho motiva reflexiones. En primer lugar, el gesto de los empresarios de haber convocado a un protagonista de un caso tan trascendente es de enorme valoración, principalmente porque no se debe olvidar el quiebre que en el empresariado argentino generó la participación de muchos integrantes del sector en hechos de corrupción como los que investigó el fiscal Luciani, que tuvieron justo desenlace en los tribunales.
El respaldo público expresado en este caso por la dirigencia empresarial económica convalida el proceso piloteado por el doctor Luciani y lo define como un antes y un después desde el punto de vista institucional.
Y realmente es así, ya que la justicia penal es la que puede y debe poner límites consolidados a los delitos de las altas esferas políticas, con más razón cuando, como lo ha sufrido la Argentina, se recurre a la complicidad de un sector dirigencial privado.
Por último, no quedan dudas de que el juicio y la condena en el llamado caso Vialidad, en el que se destacó Luciani, sirvió para mostrar a jueces y fiscales despojados de presiones, inhibiciones o preconceptos limitantes de su obrar.