8 de noviembre de 2025 - 00:00

El Gobierno debe fortalecer el método del consenso

Dependerá de la capacidad del ´presidente y de sus funcionarios el logro de consensos con los sectores de la renovada oposición que permitan avanzar con una legislación seria, que responda a la actual preocupación de todos, desde el empresariado hasta el ciudadano común.

Aunque resulte obvio y reiterativo, no está de más señalar que un amplio porcentaje de la ciudadanía argentina le renovó su confianza al presidente Javier Milei a través del voto en las recientes elecciones legislativas de medio término.

El mensaje es claro: se pide seguir cumpliendo con lo prometido hace dos años con respecto a poner en orden la economía y frenar los privilegios y corruptela de muchos sectores de la política y afines. El ajuste fiscal en la primera parte de gestión libertaria ha sido notable y tuvo repercusión en la economía de la gran mayoría de los argentinos, que renovaron el crédito al Gobierno a pesar de escasez en el bolsillo y, por ende, en el consumo general.

Hubo, a la par, un claro rechazo al pretendido protagonismo de sectores afines a prácticas que agravaron la crisis económica y social del país y que de ahora en más deberán reformular propuestas para atraer a la sociedad.

Crece entonces la expectativa general del sector privado por las postergadas reformas estructurales (tributaria y laboral especialmente) que la actual administración nacional prometió y aún no pudo cumplir por su escasa representación parlamentaria. El voto ciudadano reciente ayuda mucho en ese aspecto.

En efecto, a partir del 10 de diciembre el Poder Ejecutivo contará con un Congreso mucho más cercano a sus propuestas. El número de legisladores oficialistas, tanto en el Senado como en Diputados, le permitirá al Gobierno disponer de un marco de negociación apropiado para poder sumar apoyos de sectores inclinados a respaldar los cambios pensados. Deberá aprovecharlo.

El presidente sabe muy bien, y así lo ha expresado ya, que el éxito electoral del 26 de octubre no lo libera de una necesaria búsqueda de dichos acuerdos legislativos para sustentar la parte más importante de su plan de gestión. Y para ello será vital mantener diálogo frecuente con los gobernadores provinciales, influyentes en el Congreso al momento de plantear inquietudes a través de quienes ocupan las bancas. El proceso lo inició Milei a pocos días del triunfo en las urnas; deberá mantenerlo.

La misma tónica consensual deberá exigir el presidente a sus colaboradores. En el Gabinete ha habido cambios, antes y después de las elecciones, más atribuidos a diferencias internas del Gobierno que a estrategias para captar adhesiones políticas. Se fue un dialoguista, Francos, y llega en su lugar otro, Santilli.

Pero sea cual fuere la razón de dichos cambios, el presidente Milei debería procurar poner fin al evidente internismo que existe entre los cuadros más importantes del gabinete, en el que se incluye a su hermana. Además, el acierto al elegir a dirigentes con probada experiencia política y vocación dialoguista será demostrativo de que el titular del Ejecutivo ha tomado conciencia de que el respaldo ciudadano reciente no equivale a recostarse sobre los laureles del triunfo.

Dependerá de la capacidad del presidente y de sus funcionarios el logro de consensos con los sectores de la renovada oposición que permitan avanzar con una legislación seria, que responda a la actual preocupación de todos, desde el empresariado hasta el ciudadano común.

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