Causa Malvinas, adhesión mundial y silencio inglés

Pese a los apoyos internacionales que reclaman que el Reino Unido se siente a conversar sobre la Cuestión Malvinas, Londres mantiene su posición de no negociar y reivindicar la autodeterminación de los habitantes del archipiélago.

La Causa Malvinas no logra progresos en lo que concierne a la reivindicación de nuestros derechos soberanos sobre el archipiélago e islas circundantes.

El Reino Unido no quiere hablar sobre el asunto, y menos ahora que está en proceso de cambio de su primer ministro por renuncia del último, Keir Starmer, para quien la soberanía de las islas recae exclusivamente en su país. Seguramente pensará de la misma manera el funcionario que lo reemplace.

Pero, en el concierto internacional nuestra lucha sigue cosechando adhesiones, aunque no consigamos nada.

Uno de esos pronunciamientos se dio en la reciente reunión cumbre de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que se sesionó en Panamá.

Durante tres días de deliberaciones, los treinta y cuatro estados miembros activos discutieron bajo el lema “Multilateralismo firme en defensa de la democracia, la seguridad hemisférica y la estabilidad en los estados americanos”, una consigna resumida en el documento “Declaración de Panamá”.

Lo importante para nuestro país fue que el foro internacional -en medio de un sinnúmero de temas políticos y hemisféricos abordados- volvió a pronunciarse sobre la disputa entre Argentina y el Reino Unido en torno a las Islas Malvinas.

Por aclamación, la asamblea aprobó una declaración que reitera la necesidad de que ambos países reanuden cuanto antes, las negociaciones para encontrar una solución pacífica al diferendo de soberanía, al tiempo que se reconoció la disposición del gobierno argentino de mantener esa vía diplomática, y no el empleo de la fuerza.

EEUU reafirmó en el cónclave internacional su postura de neutralidad en la disputa por la soberanía del territorio.

Al apoyo de la OEA hay que añadir el pronunciamiento de hace unos días del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, que renovó el llamado del organismo internacional a que nuestro país y Londres reanuden, a la mayor brevedad posible, las negociaciones bilaterales encaminadas a encontrar una solución pacífica y definitiva.

Buenos Aires quiere esto de manera firme y desde hace tiempo y en diferentes gobiernos, mientras que Inglaterra desoye esa posibilidad.

En su intervención en la asamblea de Naciones Unidas, el canciller Pablo Quirno, renovó el compromiso del país en la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía sobre las Islas Malvinas.

El diplomático, en una palabra, ve el carácter colonial “especial y particular” de la cuestión Malvinas, conforme a lo establecido por la ya añeja resolución 2065, de 1965, y concordantes de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Seguramente que el gobierno de Londres, sumido en una crisis por la dimisión del primer ministro, otorgará una mínima atención a los recientes pronunciamientos de la OEA y Naciones Unidas, aferrándose a su caprichosa como infundada posición de que la autodeterminación de los isleños es innegociable y que no existe una disputa de soberanía sobre las islas arrebatadas.

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